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‘SI YO PERDONÉ, TODOS PUEDEN HACERLO’:

‘SI YO PERDONÉ, TODOS PUEDEN HACERLO’:

SOBREVIVIENTE DEL GENOCIDIO DE RUANDA

LUEGO DE MESES DE SUFRIMIENTO FÍSICO Y ESPIRITUAL, ESTA MUJER SE ENCONTRÓ CARA A CARA CON EL HOMBRE QUE MATÓ A TODA SU FAMILIA PARA DECIRLE: “TE PERDONO”. EL MARTES 19 DE ABRIL ESTARÁ EN EL CLUB EL NOGAL EN EL FORO “CONSTRUYENDO UN FUTURO DE RECONCILIACIÓN”. UNA HISTORIA DE COMPASIÓN.

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IMMACULÉE ILIBAGIZA, ha escrito seis libros contando su historia de perdón y su encuentro con Dios. El martes estará en Bogotá.

El 7 de abril de 1994, Ruanda cayó en un espiral de muerte, violencia y odio, luego de que el avión que transportaba al presidente ruandés, miembro de la mayoría hutu, fuera derribado y todos sus ocupantes murieran. Tras el atentado, extremistas hutus llevaron a cabo un genocidio contra los tutsis: más de 800.000 personas fueron asesinadas en cien días, la mayoría a punta de machete. IMMACULÉE ILIBAGIZA sobrevivió al genocidio escondida en el baño de la casa de un pastor junto a otras seis mujeres, pero lejos de buscar venganza o dejarse llevar por el odio, buscó a los asesinos de su familia y les dijo “los perdono”.

Su mensaje de perdón y reconciliación le ha dado la vuelta al mundo. Hoy es considerada una de las oradoras más importantes del mundo en la fe, la esperanza y el perdón. El 19 de abril, IMMACULÉE ILIBAGIZA estará en el Club El Nogal en el foro “CONSTRUYENDO UN FUTURO DE RECONCILIACIÓN”.

¿Cómo perdonar después de conocer historias tan dramáticas como sobrevivientes obligados a beber sangre de sus familiares o con el recuerdo de montañas de cadáveres por todo el país?

Desde que salí del baño de la casa del pastor me di cuenta de que tenía que seguir mi vida sin mi familia, entendí que no podía desaprovechar el regalo que Dios me había dado: sobrevivir. Durante el encierro recé mucho, me confronté con mis creencias porque le preguntaba a Dios por qué pasaban estas cosas. Pero entendí que fue él quien evitó que me encontraran y me mataran. Así que luego del genocidio visité a los asesinos de mi familia en la cárcel y les dije: “Los perdono”.

El genocidio de Ruanda duró cien días, dejó casi un millón de muertos y muchas vidas destrozadas. La guerra en Colombia lleva más de medio siglo y ha provocado daños tremendos en la sociedad. ¿Cree que las víctimas colombianas puedan perdonar?

Lo que les puedo decir es que si yo perdoné, todos pueden hacerlo. Aunque la violencia haya dejado muchas heridas y odios, la vida siempre mejora. Hay que curar el dolor y el odio, porque eso no nos deja nada. Y siempre encontraremos buenas razones para hallar ese perdón: yo quería un futuro, hacer algo bueno, y entonces hice que todo cambiara. El perdón es una elección, es dejar atrás esa rabia y convertirla en algo positivo. Lo que les digo a los colombianos es que ustedes mismos busquen ese perdón, solo ustedes pueden entender el dolor de lo que vivieron.

SIN EMBARGO, EL PERDÓN NO ES UN CAMINO FÁCIL, ¿CÓMO FUE ESE PROCESO?

Creo que todo comenzó desde que estaba encerrada en ese baño, con apenas algo de comida, sin hablar, ni siquiera llorar, apenas respirar para no ser descubierta. Cuando salí, aunque estaba muy confundida, tenía rabia, angustia y miedo, decidí sacar esos sentimientos negativos porque me estaba enfermando. Me di cuenta de que mi incapacidad para perdonar me estaba causando un mayor dolor que todo lo que había vivido. Seguí rezándole a Dios y dejé que él me salvara.

¿CUÁNDO SUCEDE EL PERDÓN?

En mi caso, cuando entendí que las acciones de aquellos que me hirieron no tenían por qué dañarme toda la vida. Igualarnos a los violentos, a nuestros agresores no le sirve a nadie. Recé mucho por ellos, porque en últimas ellos son también unas víctimas. No tenemos que competir con el mal.

SU DEVOCIÓN FUE CLAVE EN SU PROCESO. ¿PERO QUÉ PASA CON QUIEN NO TIENE ESAS FUERTES CREENCIAS?

Para mí, creer en Dios fue clave porque eso me llevó a preguntarme qué hacer. Escribí Sobrevivir para contarlo: descubriendo a Dios en medio del holocausto de Ruanda, el primer paso para la misión para la que Dios me había salvado. Encontré que lo imposible se vuelve posible, pude perdonar… Pero más allá de las creencias, una persona razonable debe saber que el mal no se combate con más mal. Mandela lo dijo: “usted no puede repetir a otros el mal que le hicieron”.

¿OTRAS VÍCTIMAS EN RUANDA HAN LOGRADO DAR ESTE PASO? ¿HA ESTADO EN EL PAÍS TRAS IRSE A EE.UU. EN 1998?

Claro que volví, y encontré un país que vive un ambiente de perdón, aunque aún hay heridas abiertas. Hay que hablar de lo que pasó, para no repetirlo. En mi país estamos entendiendo que usted no gana nada hiriendo a otros, que la guerra solo produce locura y odio y eso es una cadena interminable.

HA VIAJADO POR TODO EL MUNDO ESCUCHANDO A OTRAS VÍCTIMAS. ¿CUAL HA SIDO EL TESTIMONIO QUE MÁS LA HA IMPACTADO?

En Ruanda conocí a una mujer que perdonó al asesino de sus hijos. Ella entendió que nada le devolvería a sus niños y decidió hacer algo por el asesino: hoy le lleva comida a la prisión. Llegó al perdón por fe.

¿HA PERDIDO LA FE EN ALGÚN MOMENTO?

Quizás al comienzo, cuando preguntaba: “Dios, ¿me escuchas?”. Le pedía señales, somos humanos. Pero sobrevivir, contar la historia, ayudar a otras víctimas, me ha confirmado lo que mi papá me dijo antes de morir: Dios está con nosotros, nunca nos abandona y con él todo sale bien.

¿CÓMO ENSEÑAR ESO A UN NIÑO QUE HA SIDO VÍCTIMA DE LA GUERRA Y LA VIOLENCIA?

Hay que explicarles que la vida sigue, que es un regalo y que sí hay futuro. Grandes personas en la historia han sido huérfanas y han demostrado que siempre se puede ser mejor que lo que nos pasó.

FORO POR LA RECONCILIACIÓN, EN EL NOGAL

La historia de IMMACULÉE ILIBAGIZA es un ejemplo de vida: durante los 91 días que permaneció encerrada en un baño para salvarse de ser asesinada, no sólo creció su fe en Dios, también aprendió inglés con sólo un diccionario y una Biblia. Su empeño por superar la tragedia la llevó a trabajar con Naciones Unidas, que en 1998 le pidió continuar su trabajo por la paz desde su sede en Nueva York. Como un ejercicio de sanación, en 2006 escribió el libro Sobrevivir para contarlo. Cómo descubrí a Dios en medio del holocausto en Ruanda, un best-seller que ha sido traducido a 17 idiomas. Después llegaron otros escritos: Guiada por la fe: surgiendo de las cenizas del genocidio en Ruanda, Nuestra Señora de Kibeho, Si hubiéramos escuchado, Visita del cielo, El chico que hablaba con Jesús y El rosario, libros dedicados a la compasión y la fe. Viaja por todo el mundo contando su testimonio y el martes lo compartirá en Bogotá como invitada especial en el foro “Construyendo un futuro de reconciliación”.

POR: EL ESPECTADOR

CONVERSANDO CON IVÁN MÁRQUEZ: EL PROCESO DE PAZ Y RECONCILIACIÓN EN COLOMBIA

CONVERSANDO CON IVÁN MÁRQUEZ: EL PROCESO DE PAZ Y RECONCILIACIÓN EN COLOMBIA

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Durante una hora y cuarenta minutos, junto a mis compañeros de clases tuve la oportunidad de conversar vía Skype  con los negociadores de las Farc en la Habana. Sonriente, con la confianza que emana del que sabe que el final de una guerra de más de 50 años se acerca, estuvo todo el tiempo Iván Márquez, principal negociador de este grupo guerrillero. Llegue retrasada. Expectante. Nunca antes había tenido tan cerca, con la cercanía y la lejanía que da un telón de proyección y una conexión a internet, a alguien de las Farc. En verdad, nunca había pensado siquiera que tendría la oportunidad de preguntarles algo. El lenguaje de la guerra había quedado plasmado en mi mente a través de combates, muertes, secuestros y  pescas milagrosas. No estaba segura que podía haber otro, porque el yo conocía lo había visto expresarse desde la barrera, con la edición de Caracol y RCN.

Desde La Habana, la bandera de Colombia, le servía de telón de fondo a Márquez. Ahí estaba el tricolor con su amarillo de riqueza, el azul de los ríos y océanos, y el rojo de la sangre vertida imponiéndose sobre nuestro pasado y presente. Aunque no tiene que serlo sobre nuestro futuro.  El escenario no podía ser más acorde para Iván Márquez, quien nació como Luciano Marín. El jefe negociador de las Farc en varias ocasiones se refirió a su compromiso por acabar con el derramamiento de sangre que ha teñido de rojo no solo el suelo, sino también los ríos y las riquezas del país.

Con las Farc se habló de todo. De su visita a La Guajira, de la pedagogía para la Paz,  de justicia transicional, narcotráfico, de las víctimas, de las victimas afrocolombianas. De todo.

Este encuentro entre las Farc y una universidad ‘gringa’ por supuesto levantó ampollas en algunos sectores en Colombia ¿Por qué Georgetown escucha a Iván Márquez? Fue uno de los titulares que leí en un medio de comunicación nacional. Hace un mes vino Santos a Washington D.C y lo escuchamos, también vino el ex presidente Uribe y se le escuchó (antes estuvo también como profesor pagado por la Universidad y salió de manera desafortunada en medio de protestas de estudiantes y profesores). Entonces, ¿por qué ahora no conversar con Márquez? ¿Acaso escuchar la contraparte no es fundamental para resolver los conflictos? Me pregunté. ¿Para qué se sientan los opositores en una mesa a negociar si no es para fortalecer la democracia? ¿Cómo se puede hablar de democracia si no estamos dispuestos abrir espacios para que el otro se exprese?

Cuando decidieron sentarse en la mesa, las partes se convirtieron en iguales. Yo no estaba ahí para juzgar, sino para escuchar y entender para luego tener herramientas y proponer.

Para cuando me uní a la conversación,  Márquez hablaba sobre el proceso que seguirá después de firmar el acuerdo. 15 días tendría el Congreso para aprobar lo acordado, después de lo cual el Presidente convocaría un plebiscito para que los colombianos salgamos y ratifiquemos o rechacemos lo firmado. Pero, las Farc se inclinan por convocar una Asamblea Constituyente, que se reuniría en 2017. Esperan conformar un bloque de constitucionalidad para según ellos modernizar las instituciones y poder materializar los acuerdos. Es además el mecanismo que mayor seguridad les da. No quieren correr el riesgo que en cuatro años venga otro mandatario, y tal vez  deshaga lo pactado.

Cuando llegó mi turno de preguntar, aproveché que nuestra cámara estaba apagada y por esos temores que tardan en irse, evité identificarme. En cambio, lo saludé y esperé que la tecnología me devolviera su respuesta. Yo sabía lo que iba a preguntar,  si ellos me hubieran visto también lo habrían imaginado: ¿Por qué las victimas afrocolombianas no están en la mesa de negociación? ¿Qué se va hacer para que los intereses de este grupo poblacional queden bien representados en los acuerdos que están por firmarse sobre todo si se tiene en cuenta que la implementación de los acuerdos tendrá una cobertura significativa en nuestros territorios?

Márquez habló. Primero de cómo la población afro ha sido históricamente maltratada. Se remontó a la trata esclavista, a la colonia y prosiguió con la necesidad de saldar con creces esas deudas. Con cierto paternalismo, y cito textualmente afirmó: “le queremos dar la posibilidad de organizarse, de gestionar sus recursos y que la paz les llegué convertida en agua, en educación, en posibilidades nuevas, conectividad y asesoría técnica. Esa es la disposición”. No creo que nosotros, los afros, necesitemos a las Farc como mediadores ni salvadores.

Dijo que desde La Habana, han querido escuchar a todo el mundo y que incluso llevaron a la mesa en forma de propuestas mínimas, las opiniones que surgieron de los foros organizados por la Universidad Nacional y las Naciones Unidas con victimas afrocolombianas e indígenas.

-“No todas las voces se escuchan bien”, expresó Márquez “y el gobierno ha estado cerrado y no ha permitido un intercambio como quisiéramos”. Por eso, antes de que se firme el acuerdo final, una comisión de victimas afros e indígenas muy seguramente viajaría a La Habana a reunirse con el grupo guerrillero.

Lo cierto es que el Gobierno ha dicho que las discusiones no involucran los derechos de los grupos étnicos porque ya están garantizados en la Constitución, y que sería hasta la fase de implementación donde se garantizará la participación de todos los sectores. Un proceso así sin escuchar las voces ni incorporar las propuestas de un sector poblacional, que representan más del 30% de las víctimas, es un proceso cojo.

La propuesta de las Farc, es que entonces esta participación, inclusión y garantía de derechos para los afros e indígenas quedé enmarcada en las jurisdicciones especiales, y en estas zonas que tendrían formas más fáciles de representación. Ante una eventual convocatoria para la asamblea constituyente, bajo esta figura se haría posible que mas sectores puedan participar y diversas voces ser oídas.

Después de firmado el acuerdo, hay que hacerse a la idea de ver a las Farc recorriendo el País, haciendo lo que ellos llaman pedagogía para la Paz. Lo de La Guajira que indignó a tantos, es solo el principio. Su apuesta es abrir espacios de representación política, para ellos y colateralmente para otros.

En la Habana dicen sentirse maniatados: “El gobierno ha hecho su despliegue y nosotros no somos partes iguales, y debemos tener las mismas oportunidades para expresar nuestros puntos de vista. Hablar directamente ante los gobiernos y organizaciones para exponer nuestra visión de paz” afirmó Márquez.

Van a hacer política. Entendieron que nada va a cambiar a punta de balas, y aunque suene a cliché, en lo personal prefiero verlos en el congreso redactando leyes y no en el monte, sembrando minas antipersonales. No me volví su defensora por escucharlos. No soy aliada ni la de guerrilla ni del presidente Santos. Pero tampoco de la guerra ni de sus horrores.

Por eso a las Farc hay que darles garantías, la garantía de seguridad que piden. Esa misma que irónicamente nos quitaron a muchos colombianos. La misma que no tuvieron los miembros de la Unión Patriótica, en su gran mayoría asesinados. No es un tema de impunidad versus justicia. No es un tema de X años de cárceles versus cero, como alguien me dijo. Ni cien años de cárcel van a ser suficientes para sanar las heridas tan profundas que este conflicto de más de 50 años ha dejado en el país. Pero, podemos comenzar ahora, perdonando a los victimarios y reparando a las víctimas. No puede haber postconflicto con guerra sucia, ni reconciliación con espacios vedados, ni paz con mentes armadas.

Márquez dice que van aportar verdad, verdad exhaustiva, verdad en detalle. Por eso, la jurisdicción especial para la paz, no estará basada en la justicia punitiva, que no redime, ni da la posibilidad de reconciliar. “Abrazamos la justicia restauradora (restaurativa) para relacionarnos y trabajar con las víctimas del conflicto, y cumplir las sanciones que tienen que ver con la materialización de los acuerdos que suscribimos, por ejemplo trabajaremos con los militares en las provincias para desminar los campos” dijo Márquez.

Por su discurso, las Farc se ven como promotores de paz en la humanidad. Quienes un día empuñaron armas, lanzaron granadas y cilindros bombas, quieran pasar al otro lado de la página. Ellos dicen que tienen batallones de ingenieros y que están en capacidad de construir puentes, carreteras, escuelas.

Pero, esa no es su responsabilidad, no lo tienen que hacer ellos. Lo que pasa es que en Colombia, donde no llegó el Estado, llegó la guerra. Al olvido y al abandono se sobrepusieron las armas. Una verdadera búsqueda de la paz tendría que también volverse sobre eso. Tendrán que abrirse los espacios para reflexionar sobre los orígenes de esta confrontación fratricida. Sus causas y catalizadores.

De acuerdo, con el Centro Nacional de Memoria Histórica, entre 1999 y  2005 se dispararon todas las modalidades de violencia, y la Guerra en Colombia alcanzó su mayor nivel de degradación. Masacres, combates, asesinatos selectivos, desapariciones forzadas, tortura, secuestro, violencia sexual, desaparición completa de cuerpos, reclutamiento infantil estuvieron a la orden del día. Nosotros lo hemos visto todo. Lo que no hemos visto nunca es un país sin guerra y eso como es natural nos asusta. Y con miedo, o te paralizas y te estancas o te mueves y lo superas.

La mía si se quiere es una visión romántica, idealista. Chocante con la de aquellos que se han abrogado el derecho de condenar al país a dos, cinco, diez, veinte años mas de guerra, porque encuentran que estos acuerdos son muy laxos, que las guerrillas son unos criminales que deben ser derrotados militarmente, que no pueden legislar y menos andar por ahí en las calles. En este momento hay gente cruzando los dedos para que este proceso de paz fracase. Hay gente sentada en la comodidad de su casa en el norte de Medellín, deseando que allá en el monte los  ‘héroes de la patria’ sigan disparando ráfagas que impacten fatalmente en la humanidad del enemigo, del combatiente, del otro colombiano. Eso es desesperanzador.

Cuando vino el Presidente Santos a Estados Unidos para celebrar los 15 años del Plan Colombia, ahora Plan Paz Colombia, escribí que me quedaba claro que fueron unos diálogos entre el gobierno y las Farc, y que lo que se firmaría en La Habana era el fin del conflicto. Lo cual es bastante y sin duda histórico. Es un país tan dividido, tan racista, tan clasista, tan desigual, tan herido como en el que hemos vivido, la Paz nos va tocar construirla entre todos. Los acuerdos ayudan, pero lo que sigue deberá ser una apuesta de todos, para retomar la agenda de país que ha estado postergada por años, para enfrentar otros problemas de vieja data (corrupción, desigualdad), para transformar el conflicto en diálogo.

El verdadero reto viene ahora, con el trabajo que desde las regiones estemos en capacidad y queramos hacer. Para eso nos va a tocar abrir la mente y el corazón. Desescalar el lenguaje, dejar de dividirnos entre buenos y malos, y más bien reunirnos para proponer alternativas concretas que nos permitan construir una paz duradera. Nos va a tocar también salir y movilizarnos y presionar por verdaderas reformas al sistema político, económico, educativo, agrícola, de salud, penitenciario y policial. Esta paz no puede quedar ni en el papel ni en la mera foto. No lo veo fácil, no depende ni las Farc ni del gobierno, no termina el 23 de marzo. Ese día, apenas comienza.

POR:  10313734_10153458469518155_7866191056938792092_n

Kandya Obezo is a first year in the Master’s of Latin American Studies (MALAS) at Georgetown University concentrating in Human Rights, Conflict Resolution and Post-conflict Development. She is also on the staff of Transformaciones as a Social Media Editor. clastransformaciones.

 

ENTREVISTA DE LOS MEDIOS COMUNITARIOS Y ALTERNATIVOS ASOMECOS AFRO Y REVISTA CONTORNO JUDICIAL AL DOCTOR JAVIER PALACIOS TORRES GERENTE DE ETNIAS DE IDPAC

 

DOCTOR  JAVIER PALACIOS TORRES

“CHOCOANO TEMEROSO DE DIOS”

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La constancia y el deseo ferviente de servir a su gente y a su querida etnia, llevaron a este Economista nacido en el departamento del Choco, a ocupar este alto cargo y ser ratificado por la nueva administración del Doctor ENRIQUE PEÑALOSA LONDOÑO, Alcalde Mayor de Bogotá, por su gran trabajo y compromiso en beneficio de las Etnias.


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P/ M.C.A: QUIEN ES EL DOCTOR JAVIER PALACIOS TORRES Y CUÁL ES LA TRAYECTORIA?

R/JPT: Es un chocoano temeroso de Dios, apasionado de los temas sociales, respetuoso de las personas que trabajan en los procesos organizativos étnicos de la ciudad de Bogotá. Padre de un niño llamado Andrés Felipe, amante de la salsa de guayacán, niche, la chirimía, el currulao, el pescado y las tortas. Poco a poco me abrí espacio dentro de la administración distrital. Inicie como el único gestor étnico de la ciudad en el año 2005 y de manera sistemática fue entregando resultados de mi trabajo, lo que hoy me  convierte en el Gerente de Etnias del instituto distrital de la participación de la alcaldía mayor de Bogotá. La responsabilidad me ha dado la oportunidad de desempeñarme como subdirector de promoción de la participación, subdirector de asuntos comunales y gerente de juventud encargado del IDPAC.

Economista  con amplia  experiencia en trabajo comunitario, gestión del desarrollo de los procesos de participación de poblaciones, grupos étnicos y sectores, coordinación y articulación con organizaciones de Grupos Étnicos, Mujeres, Victimas, Jóvenes, Adultos, Adultos Mayores, Personas con Discapacidad para la formulación de los planes, programas y proyectos, desarrollo de procesos de investigación en áreas sociales, gestión, formulación, y evaluación de proyectos comunitarios, coordinación para la formulación y seguimiento de Políticas Públicas Poblacionales, Étnicas.

Coautor libro “Lineamientos Distritales para aplicar Enfoques Diferenciales”  Comisión Intersectorial Poblacional del Distrito. Bogotá 2013. Coautor del libro “Como Participan las Comunidades Negras, Afrocolombianas en Bogotá,” 2009.Autor de la Cartilla “Fortalecimiento de las Organizaciones de Comunidades Afrobogotanas”2005. Autor  “metodología de seguimiento y evaluación a la incorporación de la estrategia de enfoque poblacional y diferencial de la secretaria distrital de desarrollo económico SDDE en sus proyectos de inversión. Autor “Articulación entre los proyectos de inversión de la secretaría distrital de desarrollo económico SDDE y las políticas públicas distritales  poblacionales. Autor “Enfoque Diferencial para el reconocimiento, promoción, restablecimiento y reivindicación de derechos de los Grupos étnicos, Jóvenes, Mujeres, Personas Mayores, Población en Condición de Discapacidad, Victimas y Población LGBT

P/ M.C.A: QUE ES LA GERENCIA DE ETNIAS Y CUÁL HA SIDO SU LABOR?

R/JPT: Es Un equipo de Trabajo interdisciplinario e intercultural que la apuesta a la interacción directa, permanente, respetuosa y motivadora de prácticas de construcción colectiva con los pueblos indígenas, negro afrocolombiano, Raizal, Gitano y Palenquero en pro de crear gradualmente más y mejores condiciones y oportunidades para su participación en Bogotá.

SU LABOR SE CENTRA EN: Fortalecimiento de  colectivos, organizaciones, espacios, instancias y redes  étnicas, Sensibilización en temas étnicos para el ejercicio de la participación desde la perspectiva del reconocimiento y exigibilidad de derechos, Impulso al proceso de actualización, socialización, implementación y seguimiento de las políticas públicas de grupos étnicos, desde el ejercicio de la participación, Procesos de  investigación, sistematización y publicación, Planeación, acompañamiento, asesoría, apoyo logístico y seguimiento a los procesos de los grupos étnicos

P/ M.C.A: QUE PROYECCIONES HAY PARA LOS GRUPOS ÉTNICOS?

R/JPT: Queremos llegar a todo Bogotá, mejorar los niveles de participación, queremos que todas etnias de Bogotá participen de la gestión pública local y distrital y generar escenarios de entendimiento intercultural entre las etnias y la población bogotana.

P/ M.C.A: LOS MEDIOS COMUNITARIOS Y ALTERNATIVOS ASOMECOS AFRO Y REVISTA CONTORNO JUDICIAL,  NOS HEMOS ENTERADO QUE SU INFORME DE GESTIÓN FUE MUY POSITIVO, POR ELLO SU RATIFICACIÓN EN EL CARGO, QUE NOS QUIERE MANIFESTAR AL RESPECTO?

R/JPT: Si, la gerencia de etnia se ha caracterizado por llevar al día sus informes y productos desarrollados, muy bien organizados.  Damos cuenta del trabajo que se realiza en todas las localidades, todos los pueblos indígenas, los procesos gitanos, el proceso raizal y los procesos afros. Lograr consolidar una buena información ha sido clave en la gestión. También producimos documentos de investigación y propuestas que orientan el trabajo desde el derecho a la participación. Agradecido con la nueva administración “Bogotá mejor para todos” quien me da la oportunidad de trabajar en los asuntos étnicos desde el ejercicio de la garantía del derecho a la participación.

P/ M.C.A: EN QUE CONSISTE EL CPL, CTP?

R/JPT: Estamos trabajando de manera articulada con el sector gobierno y planeación, para que todas las poblaciones se reúnan y elijan de manera democrática sus representantes a las instancias locales, en este caso el consejo local de planeación. Y apoyando igualmente la elección de los representantes al consejo territorial de planeación.

QUE ES UN CONSEJO LOCAL DE PLANEACION: Es la instancia de participación ciudadana que deberá ser consultada por las autoridades administrativas de la ciudad, como  Alcaldías Locales o  las JAL, para los temas relacionados con la planeación local. (Artículo 5 Acuerdo 13 de 2000.QUE ES UN  CONSEJO DE PLANEACION TERRITORIAL: – es la instancia territorial de planeación de carácter consultivo que fue creado por norma, en desarrollo del principio de la democracia participativa ligada al concepto de la planeación. ´posteriormente se realizaran los encuentros ciudadanos para planear en colectivo la ciudad desde las localidades y a nivel distrital.

P/ M.C.A.: LOS MEDIOS COMUNITARIOS Y ALTERNATIVOS ASOMECOS AFRO Y REVISTA CONTORNO JUDICIAL, SIEMPRE A SU DISPOSCION Y PARA SERVIRLE DOCTOR JAVIER PALACIOS TORRES.

R/JPT: Agradezco la oportunidad que ustedes, como MEDIOS COMUNITARIOS Y ALTERNATIVOS AFRO, me brindan para comunicar y expresar mis opiniones a través de sus medios en relación a mi labor como Gerente de Etnias del IDPAC, e igualmente los felicito y resalto su trabajo informativo en beneficio de nuestra Etnia y nuestra comunidad en general y deseo de todo corazón muchos éxitos en su misión informativa.  

POR: ASOMECOS AFRO Y REVISTA CONTORNO JUDICIAL

 

 

 

 

“LA MAMBA NEGRA ES PURO SABOR, SI TE PICA, TE JODISTE”

 “LA MAMBA NEGRA ES PURO SABOR, SI TE PICA, TE JODISTE”

JACOBO VÉLEZ ES UN MÚSICO CALEÑO QUE DESTILA MÚSICA. SU PROYECTO LA MOJARRA ELÉCTRICA, CON MARCADA INFLUENCIA DE RITMOS DEL PACÍFICO, ES UN TRABAJO HONESTO QUE RELACIONA MÚSICAS ANCESTRALES CON GIROS URBANOS. UN PROYECTO QUE QUEDÓ EN EL PASADO PARA SEGUIR SU CAMINO DE BÚSQUEDA Y EXPLORACIÓN.

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Está involucrado en otros proyectos como Manteca Blue and The Latin Corner, que parece seguir la ruta del jazz de los años sesenta y un sonido de barrios latinos del norte de los Estados Unidos. El otro proyecto es La mamba negra una salsa ponzoñosa, como la llama, cuyo efecto es letal en los cuerpos. “Eso pone a vibrar y temblar de puro sabor”.

Manteca Blue and The Latin Corner abrió el Mercado Musical del Pacífico. Su presentación dejó a productores y asistentes con una sensación grata. Una propuesta bien trabajada, con temas originales que suenan a barrio, a esquina, a Miles Davis y a Coltrane. Con él conversamos sobre el estado de sus propuestas, las músicas tradicionales y sus transformaciones.

¿Cómo ha sido tu cercanía con las músicas ancestrales?

El primer acercamiento fue cuando mi madre era manejaba la Sala de arte de la Universidad Libre y veía a Oliva y Samuelito, unos bailarines geniales, y veía a la Marimba como si fuera un techo. El otro acercamiento fuerte, fue en Cali cuando estuve en un grupo que se llamó Yurumanguí.

¿Y qué hiciste luego?

Después me fui a Bogotá, estudié jazz, conocí a Eddy Martínez, a Iván Benavides. Fui a Cuba, donde monté un grupo con otros amigos y hacíamos música tradicional. Decido volver a Cali a reencontrarme con mi maestro Hugo Candelario y ahí conozco a Esteban Copete, al maestro Gualajo. Todo eso está en la Mojarra eléctrica que lideré durante 12 años y ese fue el acercamiento.

¿Y abandonaste la Mojarra Eléctrica?

 No diría eso. Creo que como compositor se había cumplido un ciclo y debía explorar. Tenía un grupo que se llama la Mata tigres con el que he grabado un disco, y tenía otra que se llama La Mamba Negra, que tiene que ver con la historia de mi bisabuelo que se fue de polizón de Buenaventura para New York.

¿Cómo es esa historia?

Pues lo pillaron (descubrieron), lo tiraron al mar, lo rescató un babaloa, lo bautizó como el callehueso, él perdió la memoria. Le llegó una flauta mágica que le ayuda a recobrar la memoria que se llama la Mamba negra y termina de polizón de New York.

¿Y cómo influyó eso musicalmente?

Él termina en el Spanish Harlem y forma un grupo que se llama La mamba negra, luego lo deportan, por eso ahora me llaman el callehueso, y tengo una banda que se llama La mamba negra. Eso me estaba llamando y tenía que responder a ese llamado.

¿Esa reelaboración cargada de historias, de relaciones humanas, de tradición, de ciudad, cómo la valoras tú como artista?

Toda música es hija de un estilo y de otro estilo. La cumbia por ejemplo se puede mezclar con el raggamuffin, con música francesa e inglesa, y sale otra música, son como células que se encuentran para luego dividirse.

¿Siempre hay una historia?

 Así es, un ser humano es el resultado de una cantidad de historia, por eso queda muy difícil pensar que alguien se inventó algo, finalmente él es un conector de un montón de historias y ese ser humano la resume a su manera. La música tiene que contar una buena historia.

¿Con esta idea de las industrias culturales, de mejorar la oferta, de hacer mejores grupos que piensas del asunto?

Es relativo. Hay grupos que no necesitan de eso, porque tienen un sentido propio, hay otros que sí los necesitan. Si hay un contexto detrás, gráfico, literario, va a tener mucho más peso. La música es una cosa, el ejercicio del músico es otra cosa, y la industria es otra cosa totalmente diferente a las dos anteriores.

¿Pero es importante la industria, o no?

Digamos que la música, con todo el respeto por las industrias culturales, podría existir sin esos procesos, pero las industrias culturales no podrían vivir sin las músicas. La materia prima es la esencia. La industria influye a la música no siempre de manera positiva, como por ejemplo el reggetón, cuando nació eso me parecía interesante, y fíjate en qué terminó, perdió su calidad, su esencia.

¿Cuál debería ser entonces el objetivo de las industrias culturales?

Que los músicos no pierdan su esencia, y dejar a un lado la idea de que hay que vender un producto. En el Mercado Musical del Pacífico hay una apuesta por las músicas independientes, y esa búsqueda se encamina hacia las raíces. No estamos detrás de ser famosos ni de ganar dinero, nuestro fin es contar nuestra historia a través de la música.

¿Leí un comentario en el que se critica la presencia de músicas extrañas al festival, como la salsa por ejemplo, u otros géneros, que no son del Pacífico, qué piensas del asunto?

He visto en festivales de jazz como el de San Sebastián, a Rubén Blades, Papo Lucas, y el hijo de Julio Iglesias, cuando él tocó, todo estaba vacío, pero cuando tocó Rubén, todo se llenó. En otro festival de jazz tocó Calle 13, hay gente que dirá qué irrespeto, pero la música trata de encontrarse en los mismos espacios. Hay festivales que son puristas y solo suena jazz, pero hay otros que se abren.

¿Y en cuanto al Petronio, qué opinas?

Sí todas las bandas son de jazz, salsa o rock, entonces no sería del Pacífico, pero no está mal que haya bandas de salsa y ver la propuesta, que tal que esas bandas tengan un sonido Pacífico, como la tiene el grupo Niche y Guayacán que tienen ese sonido chocoano. Uno tiene que estar pendiente de lo que suena, y ahora el barrio está sonando duro.

¿Qué quieres decir con eso de que el barrio está sonando duro?

Eso se llama la salsachoque, que suena en San Nicolás, en el Barrio obrero, pero ahí vos escuchás elementos de músicas del Pacífico, con el perdón de los puristas, alejado, pero ahí hay gente del Pacífico, pero le imprimen su esencia, eso hay que escucharlo también, mirá.

¿Y cómo es el proyecto de La mamba negra?

¿Eso fue un llamado, como te dije, de mi bisabuelo, él vivió en Nueva York. Recoge todo el sonido musical de los años 70 en el Spanish Harlem. Allí nacieron personajes como Robert de Niro. También nació Tito Puente. Toda esa mezcla que pasó por allí, el bebop que venía de los 40, Chano Pozo, Deezer Gillepsy, que en los años 60, 70, comenzó a ser una masa muy brava.

 ¿Te refiere a movimientos que luego fue llamado salsa?

Claro cuando aparece la Fania, las grabaciones, los concierto las negociaciones. La mamba negra es ese Nueva York que añoro. Pero hay más, me crié en Tin Tin Deo escuchando esa música, pero además cuando tenía 17, 18 años, me metía a un bar que se llamaba Nuestra herencia, que solo ponían raggamuffin, y música jamaiquina.

¿Una música muy afro?

 Claro, yo era el único blanquito, me entendés. Eso se me fue metiendo y al final uno coge de esa historia de aquí y de allá, y uno se vuelve un filtro. Y eso es La mamba negra, esos bares, del funk de James Brown, de Irakere, de Los Van Van. La Mamba Negra es puro sabor, si te pica, te jodiste.

LA HISTORIA DE LA EMANCIPACIÓN HUMANA ES UNA HISTORIA DE NEGROS

EN SU ÚLTIMO ENSAYO, CRITIQUE DE LA RAISON NÈGRE (CRÍTICA DE LA RAZÓN NEGRA), ACHILLE MBEMBE DESARROLLA UNA BRILLANTE REFLEXIÓN SOBRE LA ALTERIDAD, SOBRE LA GENEALOGÍA DEL CONCEPTO “RAZA”, INDISOCIABLE DEL DESARROLLO DEL CAPITALISMO, SOBRE LO QUE LLAMA EL “DEVENIR NEGRO DEL MUNDO”. APUNTA A UN HORIZONTE DE EMANCIPACIÓN, EL DE UNA “ELEVACIÓN HACIA LA HUMANIDAD” EN UN MUNDO LIBERADO DEL LASTRE DE LA RAZA.

¿Qué papel jugaron el Congreso Nacional Africano (CNA) y Mandela, más allá del combate al régimen del apartheid, en las luchas contras las dominaciones coloniales en el continente africano?

Achille Mbembe: El desmantelamiento del apartheid en 1994 cierra una larga fase histórica de las luchas modernas por la emancipación. Esta fase comienza con las grandes campañas por la abolición de la trata de negros y la esclavitud. Continúa con el movimiento por la descolonización, las luchas por los derechos cívicos en Estados Unidos. Mandela representa, de alguna manera, la última palabra de esos combates por la igualdad. Atacó de manera frontal el dogma de la supremacía blanca y de la dominación racial que envenenaron durante mucho tiempo la vida de las naciones. Es la razón por la cual el mundo entero, hoy, celebra su vida.

¿Por qué Sudáfrica ocupa un lugar especial en su reflexión?

Achille Mbembe: El estatus de Sudáfrica en mi reflexión es paradójico. Lo que Sudáfrica me permite ver es lo que existe como posibilidad. Sudáfrica expresa en su historia y vida contemporánea, de manera más explosiva que todos los países africanos, lo que podríamos hacer, cuáles son nuestras potencialidades. Pero, al mismo tiempo, muestra la dificultad con la que choca ese deseo de crear algo nuevo, incluyendo las sociedades posrevolucionarias.

Usted dice de entrada que el término “negro”, que estructura su último libro, es indisociable de la invención de la “raza”. ¿Se trata de una ficción, de un delirio, de un operador ideológico?

Achille Mbembe: Es un concepto, una noción cuyos múltiples sentidos han variado a lo largo de la historia, al menos a partir del siglo XV. La palabra “negro” remite tanto a cierta ficción, que se esfuerzan en llevar a la realidad, por medio del sueño, del deseo o de la violencia, de la crueldad. Pero sobre todo, es un concepto que remite a la imposibilidad de control, incluyendo el control de aquellos a quienes se esclaviza, se somete a condiciones de deshumanización extrema: los esclavos. De esta manera, es una palabra que remite a la posibilidad siempre presente en la historia de un levantamiento radical.

¿El negro es entonces también una figura posible de la emancipación?

Achille Mbembe: Es una figura de la posibilidad de insumisión, de insurrección y de emancipación. La historia de la emancipación humana es, de alguna, manera, una historia negra, al mismo tiempo que una historia de negros, en la medida en que todo ser humano lleva en sí una parte de negro.

Esa universalidad la encarnó primero la revolución haitiana…

Achille Mbembe: Sabemos en qué derivó la experiencia haitiana, pero, en sus orígenes, el momento haitiano de nuestra modernidad constituyó una especie de revancha. Haití surgió al mundo como consecuencia de una guerra dirigida por esclavos. La gran obsesión de los propietarios, en la época de la esclavitud, del siglo XV al XIX, era que los esclavos se unieran, una noche, y quemaran la plantación. Al grado de que la plantación era una estructura paranoica. Era una estructura económica, claro, en la que dominaban el paternalismo, la crueldad, las violaciones. Pero era también una estructura psíquica, de orden totalmente paranoico, en la que la función del miedo era reproducir constantemente el miedo en una especie de círculo infernal, que ni los esclavos ni los amos veían cómo interrumpir, cómo salirse de ella. Este mecanismo del miedo que reproducía el miedo descansaba en la fantasía, la invención. Para funcionar de esta manera, esta mecánica requería anclarse en la “raza”.

¿De qué manera la emergencia del racismo es indisociable del desarrollo del capitalismo? ¿Qué papel ha jugado este concepto de raza en la “primera mundialización” diseñada por el comercio triangular? En el fondo, ¿la invención del racismo fue lo que permitió el desarrollo del capitalismo?

Achille Mbembe: El capitalismo, desde el siglo XV, siempre ha requerido de subsidios raciales para ampliar su reproducción tanto en el tiempo como en el espacio. La invención del negro se produce en un contexto de transnacionalización. Lo que llamo el primer capitalismo es el que se inaugura en los perímetros del Atlántico. En ese comercio triangular que enlaza a Europa, África y América circulan mercancías y esclavos. Presenciamos entonces el surgimiento y la consolidación de ciertas tecnologías, la invención de los seguros. Un derecho de propiedad se forja en Europa en esa época teniendo, como trasfondo, el comercio de esclavos. No se podría comprender en lo más mínimo la evolución de las estructuras jurídicas, filosóficas, narrativas de Europa sin tomar en cuenta la trata de esclavos.

Usted devela en este libro un regreso a la “raza” con otros disfraces, los de la cultura, la religión, la clasificación de los seres humanos bajo la égida de lo biopolítico. ¿Por qué se convoca de nuevas maneras esta noción de “raza” actualmente?

Achille Mbembe: La raza es demasiado “útil” para desaparecerla. En el contexto contemporáneo nos resulta cada vez más difícil enunciar con claridad las razones por las que constituimos un mundo común. Esas razones ya no nos resultan para nada evidentes y, al no emprender una reconstrucción paciente de las razones por las que deberíamos vivir juntos, creamos una situación en la que lo importante es ir en busca de

lo que nos separa. En tal contexto, la raza se vuelve un operador porque permite separar a los nuestros de los que no lo son. Aquellos que, aun viviendo entre nosotros, no son para nada de los nuestros. La movilización del significante racial permite desempatar a la humanidad entre aquellos que deben vivir y aquellos que deben ser expuestos a la indiferencia y ser parte de la clase de los superfluos.

Usted define de manera muy precisa el momento del neoliberalismo en el cual estamos ahora. ¿Qué hay de nuevo en la manera en que este sistema económico se extiende sobre todo el planeta?

Achille Mbembe: Estamos en un momento en el cual la forma dinero usurpa las funciones de creación y de redención antes atribuidas a dios. Es el momento en el que lo que se llama Mammon en la Biblia, cuando el principio del dinero aparta el principio divino y lo sustituye. A partir del momento en el que el principio dinero sustituye al principio dios, el principio dinero se vuelve el relevo primero y último de todas las significaciones y se instituye en culto idólatra cuyo dogma consiste en confundir todo, mezclar todo, tanto lo que concierne a lo humano como lo que concierne a la cosa, lo que concierne a la mercancía. Nada de eso cuenta ya.

Ese movimiento es paralelo, dice usted, al ascenso de un imperialismo del desorden. ¿Sacar provecho implica en la actualidad sembrar el caos?

Achille Mbembe: ¡Sí! De hecho, pensándolo bien, ese ha sido el principio imperialista desde su origen. Las formas en que se manifiesta han evolucionado, pero el código genético del imperialismo es ese. Se siembra el caos, se pone a unos contra otros, se crean situaciones de guerra civil. Se administra el desorden, el caos. El imperialismo consiste en la administración, en beneficio propio, de un caos provocado, organizado y sostenido. Lo vemos actualmente en las guerras de ocupación, la economía de extracción, el desmantelamiento de todo lo que parezca, así sea mínimamente, un bien común.

¿En que basa su oposición radical a las periódicas intervenciones militares francesas en el continente africano?

Achille Mbembe: Desde un punto de vista geoestratégico, hay una nueva embestida contra África. ¿Quiénes son los actores principales? Son las viejas potencias occidentales, pero también las nuevas, como Brasil, China, la India, Turquía, así como los actores de Medio Oriente, como Qatar, Arabia Saudita. Hay un puñado de actores que, con objetivos diversos, comparten la idea de que África constituye un espacio cuyos recursos hay que controlar para consolidar un lugar en la escena mundial contemporánea. Es ese el marco general en el que hay que releer las intervenciones militares francesas en el continente. Intervenciones militares que el gobierno socialista parece querer multiplicar y acelerar. Tomando como pretexto el debilitamiento real de las estructuras estatales en países como Mali, la República Centroafricana. Invocando la amenaza, que es real, por otro lado, del islamismo en su forma violenta, en oposición a tradiciones del islam a las que se lleva a la síntesis y al sincretismo. El gobierno francés ridiculiza sus intervenciones militares disfrazándolas de humanitarismo o cuando entona la vieja cantaleta de la amistad secular entre Francia y los africanos. ¿Pero cuál es el precio a pagar? ¿Quién lo paga? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Por qué Francia puede intervenir así en esta región del mundo, que se supone que es independiente y soberana? Si esta región del mundo es independiente y soberana ¿por qué no logra resolver, con su propia fuerza, sus propios medios, las situaciones extremas que enfrenta? Y si África no es capaz por sí misma de resolver esas crisis propias que generan aquí y allá catástrofes humanas ¿por qué mantener la ilusión de que es capaz de gobernarse? Y, para que las cosas sean claras, si no es capaz de gobernarse a sí misma, ¿por qué no ponerla bajo tutela simplemente? Es ese el marco conceptual en el que me interrogo sobre esas intervenciones militares. Es la única posición de responsabilidad posible para los africanos. Lo ideal sería llenar el vacío hegemónico que está en la médula de la dinámica continental. Si no se hace, es un llamado a las potencias externas, que, por

razones que se nos escapan, deciden intervenir.

Usted describe la marginalización de la vieja Europa en la escena mundial. Sin embargo, Europa está oponiendo a eso una resistencia feroz. ¿Cómo ese “devenir negro” del mundo del que usted habla puede advenir frente a lo que las grandes potencias despliegan para mantener su hegemonía?

Achille Mbembe: El acontecimiento de nuestro tiempo es en efecto el desclasamiento de Europa, el hecho de que ha dejado de ser el centro del mundo. Este acontecimiento abre enormes oportunidades al pensamiento crítico, pero al mismo tiempo conlleva peligros. Europa resiste, no soltará su poder tan fácilmente. En el fondo, una dimensión esencial de su furia que presenciamos radica en el hecho de que Europa llegó a su final y no logra reanimarse sola ni a reanimar lo que llamo su Idea. El momento que tenemos ante nosotros será un momento difícil. Ya lo es de hecho. Para intentar conservar su hegemonía, Europa y Estados Unidos van a fomentar la balkanización del mundo. Van a favorecer la multiplicación de las fronteras, su militarización. Van a facilitar la abrogación de una serie de derechos, la normalización del Estado de excepción, que permite a la violencia de Estado circular de manera más fluida en las sociedades. La búsqueda de enemigos y su ejecución, de preferencia extrajudicial, se volverá medular en su política mundial.

En su libro anterior, Sortir de la grande nuit (Salir de la larga noche), usted imagina una bella alternativa: la de una “elevación hacia la humanidad”. ¿Qué significa eso para usted?

Achille Mbembe: Es una idea que debo a una tradición de la crítica de origen africano, de W.E.B. Du Bois a Edouard Glissant. Remite primero a una experiencia dolorosa, la de la esclavitud y al esfuerzo que mostraron los esclavos para conservar lo esencial de su humanidad, para acceder nuevamente a la vida y realizarnos en comunión, en vínculo con el conjunto de los vivos. Ese proceso de renovado acceso a la vida, de reaparición a partir del abismo de la infamia, de restitución en cierta forma de la dignidad inherente a la condición humana, es lo que llamo la elevación hacia la humanidad. Es un acceso que, por definición, para ser válido, debe ser compartido.

En esta larga crisis que atraviesa el sistema capitalista, ¿qué indicios de que puede haber un mundo nuevo ve usted? ¿Qué posibilidades existen para tal “elevación hacia la humanidad” cuando el panorama mundial está asolado por la pobreza, las guerras, los conflictos?

Achille Mbembe: Si modificamos nuestra manera de ver, de oír, de escuchar, es posible percibir esos indicios. La realidad es que muchas de esas gentes están atontadas, aturdidas, bombardeadas por todos lados. Tanto por sistemas políticos en vías de petrificación como por un régimen económico que ya llegó a su punto de fuga máximo y, en ese proceso, se transformó en una violenta abstracción. Están atontadas por el poder de ficción favorecido por un sistema mediático que vive de la reproducción indefinida de los miedos y las fantasías. Y entonces se buscan. Pero los indicios de otra historicidad posible están ahí, en la emergencia de nuevas formas de solidaridad transnacionales, en una parte de la creación estética e imaginaria, en una serie de pequeñas aboliciones como las que se ven en Sudáfrica, donde están ganando ciertas ideas de la familia, del amor, del matrimonio. Creo que sería necesario apoyarse en esos pequeños pasos para abrir más brechas en un sistema verdaderamente cerrado.

Pensar la emancipación. Achille Mbembe es profesor de historia y ciencia política en la universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo. Da clases también en el departamento de estudios romances de la Duke University (Estados Unidos). En sus últimos ensayos desarrolla, a partir de la herencia anticolonialista y anitiimperialista, una reflexión fecunda y estimulante sobre las sociedades poscoloniales marcadas por reuniones complejas, sobre las políticas de depredación que acechan a África, sobre la manera en que las políticas neocoloniales se extienden a escala mundial. De este pensamiento crítico emana un pensamiento de la emancipación que da forma a un mundo común.

Entrevista realizada por Rosa Moussaoui

BUENAVENTURA TERCERA PRINCESA EN EL REINADO NACIONAL DE BELLEZA

BUENAVENTURA TERCERA PRINCESA EN EL REINADO NACIONAL DE BELLEZA

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CARMEN IBETH ALOMÍA PRADO, la despampanante mujer nacida el 27 de septiembre de 1989 en el Puerto, hizo que todo Buenaventura se concentrara frente al televisor a ver el certamen por primera vez. La ciudad tuvo representante y la alegría en cada hogar se hacía notar.

La calle La Esperanza del barrio El Jorge de Buenaventura, estuvo casi desolada durante la ceremonia, pues casi todos sus vecinos viajaron a Cartagena para apoyarla.

“Dos buses con 40 personas cada uno viajó, y otras personas llegaron en avión”, dijo Sandra Milena Alomía, hermana mayor de la Señorita Buenaventura.

Con el llamado de las primeras 15 finalistas, en las calles se escucharon gritos de júbilo, pues en la primera particpación del Puerto, Carmen Ibeth ya estaba entre las favoritas.

Cuando fue seleccionada entre las cinco finalistas, la alegría se sentía sobre todo en las redes sociales, cientos de mensajes de apoyo recibió la reina por dejar en alto el nombre de Buenaventura.

Carmen, quien cuando niña jugaba a ser reina, estaba no solo sacando la cara por el puerto, que tanto ama, sino también por el departamento del Valle.

Su paisana del Valle le había ganado la corona en el pasado certamen del departamento, donde quedó como virreina, sin embargo días después fue notificada por el Concurso Nacional de que podía representar a Buenaventura como distrito.

“Estamos orgullosos de que haya llegado tan lejos porque es la primera vez que iba Buenaventura al reinado”, mencionó Gabriela Lozano, habitante del puerto.

La expectativa aumentó cuando la reina dio su respuesta, y con un lugar como tercera princesa elegida por el jurado, la Señorita Buenaventura demostró que su perseverancia la llevó lejos. La publicista de 26 años siempre estuvo entre las favoritas y al estar entre las cinco más bellas de Colombia lo demostró.

ASOMECOS AFRO

EL HIJO DEL CARPINTERO DEL CHOCÓ QUE SE CONVIRTIÓ EN CONDE EN PARÍS

EL HIJO DEL CARPINTERO DEL CHOCÓ QUE SE CONVIRTIÓ EN CONDE EN PARÍS

NACIÓ POBRE EN CHOCÓ, CRECIÓ Y PASÓ POR MUCHOS PAÍSES HASTA QUE SE QUEDÓ EN LA ‘CIUDAD LUZ’.

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Se ríe con más de los cuatrocientos músculos que se usan para reír. Desde la silla de ruedas en la que lo derrumbó una sigilosa poliomielitis cuando era un niño de apenas dos años, aguza el oído y está presto para lanzar palabras que provoquen carcajadas. Y es que Arnoldo Palacios tiene todo el derecho para reírse del mundo y de la vida.

Nació pobre en una aldea arrojada a la orilla de un río del Chocó. Su abuela alcanzó a mostrarle la cicatriz del hierro candente con que la habían marcado como esclava. Los vendedores de ilusiones le dijeron que su sangre es la misma del Tres Palacios que fundó Cértegui y desenterró en la mitad de la aldea una mina de oro crudo y trajo desde Londres las campanas de bronce de la iglesia y les dejó allá un banco imperial que finalmente nadie reclamó.

En su infancia se arrastró por calles y patios como un animal. Frotaron sus piernas con manteca de lagarto y de jaguar y peregrinaron ante las vitelas de poderosos santos pero nada se logró. Un tío herrero le hizo unos recatones a manera de muletas y desde ese día dejó de arrastrarse y echó a andar. Siempre que lo llamo me responde a manera de saludo: “Pues ahí, andando”.

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Un tío le enseñó a escudriñar la Biblia, las Mil y una noches, la Ilíada, Quo Vadis? Aprendió a soñar y pasó por Bogotá, Varsovia, Roma, Moscú y, finalmente, se quedó en la ciudad de todos los sueños, París. Otra leyenda dice que una noche en una avenida de París se abalanzó con sus muletas sobre unos pandilleros que robaban a una mujer. Los puso en fuga y ella cayó rendida a sus pies. Era una noble francesa que, para obedecer a alguna ley del azar, se enamoró de él.

Una vez le indagué por esta fábula romántica y me dijo que era una invención de un pobre escritor de provincia. Meses después le puse el tema de su esposa y lo eludió y me respondió casi con monosílabos. Cuando le pregunté qué hacía ella, me dijo, con nobleza y misterio, que era una secretaria. Pero cuando le recordé que su amigo Gustavo Vasco había escrito en el prólogo para su novela Las estrellas son negras, que él, en una de las prósperas provincias de Francia ejerció con toda propiedad y legitimidad el papel de Monsieur le comte, en virtud de sus nupcias con una auténtica aunque nada acaudalada condesa, con antiguos, reales y marchitos títulos hereditarios, bajó la mirada y no paró de reírse.

Pero así como está lleno de risa y alegría, Arnoldo rebosa de indignación y rabia por la miseria de los suyos. Es la memoria de todos sus libros, de sus novelas, crónicas y diarios. Hay una frase de su padre que no olvida, que la dijo cuando los sorprendió a todos mientras desenvolvía el revólver Colt negro Caballito 32 corto que acababa de comprar para defender su vida y sus ideales de libertad: “Si el hombre cae, pues, que caiga, eso sí, valiente”.

¿CUÁLES SON SUS PRIMEROS RECUERDOS?

De cuando no podía correr y me cargaban y me llevaban detrás de la iglesia, que ya era la selva, y me hacía a la ilusión de caminar mientras flotaba en los riachuelos.

¿DE DÓNDE NACIÓ LA PASIÓN POR ESCRIBIR?

Estuve mucho tiempo sentado, en un pretil de la casa, observando, viendo pasar la gente, escuchando a los grandes mientras se tomaban el café y contaban chistes y chismes. Aprendía mucho de lo que ellos decían. Cuando llegué de Francia, después de cincuenta años, hablaba con la gente de Cértegui y no sentí que estuviera en un pueblo donde la gente no fuera culta y que no reflejara lo que podría ser un París o una Roma. Todo era interesante, el vocabulario, el análisis de las cosas. Descubría que esas gentes analfabetas eran filósofos, que analizaban las cosas a fondo, y que lo que uno suele conocer como cosas de un cuento, como folclórico en el sentido más simple de la palabra, ¡eso era la vida! ¡Cuando uno cuenta un cuento ya el cuento no lo toma en serio! Es un mundo del Chocó cuya interpretación del mundo no puede aprenderse en la Sorbona.

UN MUNDO QUE YA CONTABA CON UNA BUENA CANTIDAD DE ESCRITORES NEGROS…

Sí. Por ejemplo, Valois Arce me gustaba mucho. También Miguel Caicedo, de un rico lenguaje popular. Y José Antonio Robles, que pronunció un discurso sobre los esclavos que no olvido. A Manuel Zapata Olivella lo admiraba mucho porque decía que se había ido a pie hasta Nueva York, tenía tanta fantasía que a veces no le creía mucho, a buscar a Langston Hugues, el poeta negro norteamericano. Cuando volvió ya tenía esa aureola de haber estado con el gran Langston Hugues. Y entonces yo quería estrechar la mano con que Zapata Olivella lo había saludado. También leía a Carlos Arturo Truque, que era un mulato de Condoto.

¿CÓMO COMENZÓ A LEER?

En Cértegui había un librito que se llamaba Lecturas escogidas, que pasaba de mano en mano. Ahí comencé a leer, no había más. Tenía las hojas desprendidas, pues lo había leído todo el mundo. Y también leía un periódico, ABC, que llegaba de Quibdó. Mi padre leía mucho, periódicos y revistas.

CUANDO USTED LEYÓ LA ILÍADA CREÍA QUE SUS HÉROES ERAN NEGROS…

Los gobiernos liberales enviaban libros, una colección española Araluce, que adaptaba para los niños los clásicos griegos y romanos. También llegaban libros de física, química, biología, geometría, historia del arte. Y estos libros los manejaba el inspector.

¿DE EDUCACIÓN?

No, de policía. En esos tiempos leían. Yo leía todo lo que llegaba al pueblo, hasta que llegó la Biblia. Un primo pintor muy talentoso, José Laó, que en Bogotá fue expulsado de Bellas Artes porque cogió a puñetazos al director porque por racista no le dio el diploma, se regresó al pueblo con todos sus óleos y sus libros. Y él fue quien me pasó la Biblia, aunque tenía fama de ateo, y me dijo que había que estudiarla. Cantaba arias de ópera y me llevaba cargado para todas partes. En el pueblo solo había una Biblia, la del cura que venía de Itsmina o Tadó, guardada bajo llave, y nadie la podía tocar ni leer. Uno le tenía miedo. Había gente que decía que si uno la leía se enloquecía. Mi primo me leía el Antiguo Testamento, el Cantar de los Cantares. Y leyendo la Biblia comencé a entender las cosas y a dejar de ser creyente.

SIGAMOS CON LA ILÍADA…

Déjeme citar algo que escribí sobre aquellas primeras lecturas en mi libro Buscando mi madrededios: “Me conmovía el viejo Néstor; yo me lo imaginaba negro, descarnado, el pellejo arrugado pegado a los huesos, las manos ‘encocadas’, los deditos temblorosos, hablando con precisión, caminando, ciego, tentando la tierra con su bordón pedazo de palo nudoso, a medio labrar. A Aquiles, yo me lo imaginaba, no negro como el viejo Néstor sino mulato, requemado, alto, fornido. Las diosas sí me las imaginaba blancas, nunca se me ocurrió imaginarme una diosa negra”.

¿DESDE CUÁNDO QUERÍA ESCRIBIR?

Cuando murió una prima que quería mucho escribí algo sobre ella que corregí y leí en el cementerio. Teníamos como unos trece años, era muy bonita. Se llamaba Ana Zoila. Después, también muy joven, hice un discurso en la campaña política de Diego Luis Córdoba, creo que también lo escribí. Era la campaña para la presidencia de Eduardo Santos. Mi padre había sido fundador del Partido Liberal en Ibordó, una cueva de conservadores clericales. Era un buen carpintero, como casi todos los de su familia, y un gran lector.

¿HABLABAN DE LA ESCLAVITUD EN SU CASA?

Es una cosa muy interesante, no hablaban de la esclavitud. Nosotros no la conocemos. Incluso dentro de nuestros ancestros la palabra guerra estaba prohibido pronunciarla. Si un niño la decía le daban su cachetadita. Tanto nos marcó la esclavitud que ni la palabra guerra se pronunciaba, era como un delito, como un pecado. Decían güerra, como la lengua antigua de los españoles. Era un tabú.

Chejov nunca dejó de recordar que su abuelo había sido siervo, casi esclavo, cuando a los siervos en Rusia los llamaban almas…

No, nunca los abuelos nos hablaron de la esclavitud. Y en Nóvita, en Arboledas, hubo negros esclavizados en haciendas y minas. Allá quedan los apellidos de los amos.

¿PERO SI LES CONTABAN CUENTOS?

Ellos nos contaban muchos cuentos donde casi siempre los héroes se llamaban Tío Guatín, Pedro, Juancito y Diego. Juancito es el héroe que mata al diablo. Hay mucho misterio, magia, brujas, muchas brujas, uno como que las veía, y ánimas. Y como todos los relacionados con el diablo son personajes negros, las ánimas son blancas. Yo grabé esos cuentos de los abuelos para hacer una antología.

UN DÍA DECIDE EMIGRAR…

Me senté en Cértegui en una canoa y bajé por los ríos y el mar hasta Buenaventura donde seguí sin problemas en tren hasta Bogotá.

¿DÓNDE COMENZÓ A ESCRIBIR?

En Bogotá fue donde comencé a escribir cosas serias. José María Restrepo Millán me había dado una beca para el colegio Camilo Torres, adonde también asistía Jaime Posada, el papá de D’Artagnan. Él ya tenía un periódico entonces. Pedro Acosta Borrero y Tito Livio Caldas también eran del Camilo. Pedro trabajaba en El Liberal, donde empecé a escribir.

¿CUÁNDO DEJA EL PERIODISMO Y SE PASA A LA LITERATURA?

Escribí una novela cuando estaba en el colegio, la mandé a un concurso, tenía un nombre como de mujer, Egipcia. Un nombre un poco lírico.

¿TRANSCURRÍA EN EGIPTO?

No, no.

POR LO MENOS EN EL BARRIO EGIPTO…

[Se ríe] Egidicíaca. Conozco muy poco el barrio Egipto. Tiene mucha loma. Quise ir a las fiestas del 6 de enero allá pero estaba muy difícil la subida. Esa novela la mandé al concurso de la Caja de Ahorros. Le pedí al doctor Restrepo que me la leyera. Me dijo: “está bien, pero es mejor que los dos héroes de la novela, que huyen, es mejor que procure casarlos”. Me quiso decir que para un concurso de esos lo mejor era que se casaran. Yo comprendí pero la deje así. Por supuesto, no gané el concurso. Cuando viajé a Europa se la dejé a guardar a una hermana. Al volver, después de haberla convertido en una obra de teatro que tuvo una repercusión trágica, finalmente la quemé. Pero creo que hice mal. Un escritor español que venía huyendo de Franco, Baltazar Miró, me dijo en Cali, luego de leerla, que le había gustado, pero que la convirtiera mejor en un gran reportaje.

¿POR QUÉ EN UN GRAN REPORTAJE?

Era una historia de amor, pero hablaba mucho de la vida del Chocó, de las minas, de una muchacha mulata. En el Chocó había mucho sirio, unos Bechara, unos Tafur, que tuvieron hijos con mujeres negras.

¿Y ESTA MISMA HISTORIA FUE LA OBRA DE TEATRO?

Era sobre el último condenado a pena de muerte bajo el gobierno de Reyes, un negro del Chocó que se llamaba Manuel Saturio Valencia. Fue fusilado en Quibdó en 1907 porque dijeron que él iba a incendiar la ciudad. Era un revolucionario. Conservador.

UN CONSERVADOR REVOLUCIONARIO…

Crítico aunque católico, tocaba el órgano en la iglesia. Había aprendido francés solo. Tenía una novia blanca de la aristocracia. Yo formé una compañía para presentar la obra en Quibdó y en uno de los ensayos noté que los actores estaban muy fríos. Y qué es lo que pasa, pregunté. Están diciendo que si representamos la obra los blancos nos van a matar, me dijeron. Solo dos actores estaban de acuerdo en presentarla. Entonces consulté a los ancianos de Quibdó sobre qué hacer y ellos recomendaron que no la presentáramos pues nos iban a matar en el escenario. Luego de este fracaso me fui a Buenaventura y en el puerto me dediqué a leer un gran libro de Richard Wright, Sangre negra. Yo lo conocí después en París. Su muerte me impresionó mucho. Nunca leí un buen retrato de Richard Wright y yo quería saber todo sobre él.

¿REGRESÓ A BUSCAR TRABAJO EN BOGOTÁ?

Sí, ya era colaborador de El Liberal porque Restrepo Millán me dijo que hablara con Alberto Galindo. Pero ni me pagaban y yo quería ser escritor de planta. Entonces admiraba los retratos sobre personajes ilustres que escribía Juan Lozano y Lozano en la revista Sábado de Plinio Mendoza Neira. Decían que él era conservador, pero en realidad era un rebelde, de gente de bien, descendientes del prócer Tadeo Lozano.

¿PERO ALGO LE PAGABAN?

En Sábado me pagaban 25 pesos. En cambio a Juan Lozano le pagaban 50.

Pero es que él era de la alcurnia de Bogotá, y usted era un negrito recién aparecido de un pueblito del Chocó…

Y los 25 me los daban inmediatamente aparecía el artículo.

¿CON CUÁNTO VIVÍA UNO AL MES, CON 5?

CON NADA. AHORA ME VAN A HACER UN PROCESO…

PERO USTED NI BEBÍA.

Pero comía. Vivía en una piecita que me había dado el doctor Restrepo Millán en el colegio y eso me ayudaba mucho. Había una campaña de Diego Luis Córdoba para que el Chocó dejará de ser intendencia y se volviera departamento. Yo escribí una nota apoyándolo. Cuando publiqué Las estrellas son negras me llamaron a una conferencia en la Biblioteca Nacional y yo no sabía que eso era tan importante y salí por primera vez en una foto en El Liberal. Y luego me gané una beca del Congreso para estudiar en Europa. Como al negro nunca le daban nada, Diego Luis metió un mico en la ley para que las becas llamadas César Conto cobijaran al Chocó. Entonces fuimos dos por el Chocó, un blanco y un negro. Y llegué a París y tuve mis relaciones siempre de izquierda. Era la época de las guerras de independencia en África, de Viet Nam. Estaba en Italia para viajar a Egipto cuando me nombraron delegado al Congreso Internacional de la Paz en Varsovia. Allá hablé y cuando volví a París ya no tenía beca.

¿CÓMO SE ENCONTRÓ CON BRIGITTE BARDOT EN PARÍS?

Por una casualidad me invitaron Ellington y Armstrong al estudio donde iban a filmar Paris Blues y allí conocí a Brigitte Bardot. Yo como que no sentí que eran semejantes personalidades. A mí me lleva eso en la vida, porque ando por el mundo con los pies en la tierra, aunque los pies no me sirvan de nada. Yo los conocí sin saber que los iba a conocer. Así mismo conocí a Salvador Allende, en la vida común y corriente, no en una embajada. Un amigo había insistido en que buscáramos a Armstrong y a Ellington. Y como en una iluminación, yo precisamente tenía un amigo de origen haitiano. Un gran ingeniero, que había conocido en un congreso de negritudes en Roma. Él había venido a verme para hablar de un proyecto de un periódico que querían que se instalara en Marruecos o Túnez. Esa noche íbamos a contactar al escritor estadounidense Richard Wright. A él fue al que le dije que tenía un amigo que se moría por ver a Armstrong. Y me dijo que Armstrong iba a cenar esa noche en un restaurante. Y nos fuimos a buscarlo a ese restaurante. Era muy pequeño, muy íntimo, de un soldado negro que había sobrevivido a la batalla de Normandía y no había querido regresar a Estados Unidos. Tocamos a la puerta y ya había una docena de negros, y me dice mi amigo, mirá, allá está Armstrong. Y lo saludamos y me presenté, yo soy Arnoldo Palacios, de Colombia. Estaba comiendo esos fríjoles picantes típicos de Louisiana. Estaba con su mujer que no era tan negra. Y nos dijo que al otro día iba a estar en los estudios grabando Paris Blues, y que nos invitaba. Y al otro día fuimos y estaba él y llegó Brigitte Bardot. Era muy bella.

¿Y CÓMO CONOCIÓ A POLANSKI?

Él me sirvió de traductor simultáneo en Polonia. Él estaba en Lodz, muy joven, en la escuela de cine. Cuando llegué de Varsovia me dijeron que si necesitaba un traductor y llamaron a Polanski. Estuvimos varios días, él hacía de guía y me mostraba lugares. Al día siguiente llegó más temprano y me dijo, prepárese porque vamos a una gran manifestación política. A través de las calles vacías llegamos a un gran estadio lleno de gente. Me sentaron adelante. Yo no comprendía, pensaba que era una manifestación socialista, pero tuve la impresión que no lo era. En ese momento él estaba en el equipo de la película Cenizas y diamantes. Cuando me lo presentaron tenía todavía la cara llena de cenizas…

YA HABÍA PERDIDO LOS DIAMANTES…

Desgraciadamente. Nunca más lo volví a ver, hasta que lo vi de nuevo en París cuando acababa de dirigir una pieza de teatro.

¿TRATÓ A GAITÁN?

Yo era gaitanista, pero no lo traté. Muchas tardes salíamos del colegio y nos íbamos a escuchar sus conferencias en el Teatro Municipal.

¿CÓMO VIVIÓ EL 9 DE ABRIL?

Fue tremendo, pasé la noche refugiado en el restaurante Félix, en la avenida Jiménez. El lunes me fui a ver a mis amigos Carlos Pérez y Matilde Espinosa, para ver dónde sobreaguar. Dormí sobre una mesa en las oficinas de Onda Libre.

¿DÓNDE HABÍA DEJADO SU NOVELA QUE RESULTÓ QUEMADA ESE DÍA?

Mi amigo el poeta Carlos Martín ocupaba un cargo importante en el Ministerio de Educación y me dijo que trabajara allí mi novela. Yo me instalé y comencé a sacar en limpio mi manuscrito de la novela, que ya había terminado. Yo no podía cargar nada, solo lo que cupiera en mis bolsillos, y por eso dejaba mi novela en el ministerio, en el edificio García Cadena. Y el ministerio fue reducido a cenizas con mi novela adentro.

¿Y PARTICIPÓ EN ALGUNA ACCIÓN DE ESE ALZAMIENTO?

En Cértegui, el 9 de abril, yo me tomé una emisora. En Bogotá, las oficinas de Onda Libre, el radionoticiero de José Mar y Jaime Soto, estaban casi vacías. Yo entré y desde allí llamé a una emisora de Cértegui y dije que me pusieran al aire. Les anuncié que habían asesinado a Gaitán, que Bogotá estaba en llamas, que el pueblo se había levantado, que había que tomarse el poder y que había que tener mucho cuidado con los conservadores. Cuando fui al Chocó me dijeron que me habían escuchado el 9 de abril y que me habían hecho caso y habían apresado a los conservadores. Los arrestamos en la iglesia, me dijeron, pero fue ¡para cuidarlos, para que no les fueran a hacer nada!

¿TROPEZÓ CON GARCÍA MÁRQUEZ EN ESOS DÍAS?

No, yo no lo conocía en esos tiempos. Cuando me fui a Francia, fui a tomar un barco en Cartagena y unos amigos de un primo artista, José León Moreno, que era amigo de él, fueron a saludarme. García Márquez también fue y estuvimos hablando. Nos despedimos y al día siguiente llegó al muelle con un doctor a buscarme y cuando sonaron las sirenas él se metió la mano al bolsillo y sacó el periódico El Universal, donde él había escrito una despedida sobre mí. Nunca más lo volví a ver a pesar de que él vivió en París.

¿CÓMO VIO SU PAPÁ QUE USTED SE VOLVIERA ESCRITOR Y NO POLÍTICO?

Siempre me dejaron mi libertad. Y crecimos todos liberales. Cerca de la izquierda. Sigo siendo de izquierda.

Finalmente usted se quedó en París y allá están sus hijos, sus cosas, su casa…

Tengo mi casa, tengo el honor de tener una casita como yo la quería. No la hubiera podido tener de otra manera: me la dio el presidente de la República, Mitterrand. Cuando mis hijos crecieron comencé a buscar una casa antigua, con historia, en Normandía. Una casa de techo de paja, de paredes de barro..

Ah, como una de Cértegui, una chocita de paja…

Y Mitterrand seguramente quería darle un palacio y usted se fue a buscarse una choza.

Realmente me pareció muy buena. Tiene unos doscientos años. Con los niños la reparamos con boñiga, como en Cértegui. Es una casa campesina como de cuento de hadas. Está en un pueblito que fue sede de los impresionistas, cerca de un camino y de un riachuelo. En Normandía yo había conocido a la dueña de una galería a la que iba mucho Baudelaire, Katia Granoff, de origen ruso. Ella tenía pinturas de Degas, de Gauguin. La seguí visitando e hicimos una amistad. Un día mis hijos me dijeron que había llegado una carta. No me apuré y la dejé para verla después del almuerzo. Ellos me hacían chistes porque tenía un membrete de la Presidencia de la República y venía en un papel que parecía antiguo. Parecía una broma. Bueno, la abrí y la leí y seguí creyendo que era un chiste. Decía que por conocimiento de la señora Katia Granoff se habían enterado de mi existencia y querían invitarme al palacio del Élysée. No tuve más remedio que ir. Yo tenía entonces un auto de lujo, un Audi de quinientos dólares. Allá llegué, me recibió uno de los delegados del presidente, quien me preguntó qué deseaba. Le dije que lo que más quería era un techo para mis hijos y tener un apoyo para una fundación de mis amigos escritores. Y le conté de la casa que me había gustado en Normandía, donde ya habían demolido centenares de casas antiguas. Tiempo después supe que había sido ella quien le había escrito a Mitterrand diciéndole quién era yo y prácticamente exigiéndole que me auxiliara para tener por fin una casa propia.

Usted que vivió tanto tiempo en París, debe tener mucho qué decir sobre las míticas francesas…

Resulta que las francesas no es que sean así tan fáciles.

Usted se casó con francesa, ¿varias veces?

No, una vez, una vez. Yo ya tenía más de treinta años.

¿Cómo la conoció a ella?

Bueno, eso fue ya allá, en la vida francesa. Ella es del norte de Francia. Con ella tuve mis tres hijos. Ella tradujo también mis obras. Yo la formé como traductora, aprendió mucho. Como yo escribo un castellano que tiene mucha cosa antigua del Chocó, yo la acerqué al francés de las islas, al francés antillano, al patois, que es como el castellano clásico y se puede acomodar para que refleje nuestra lengua chocoana.

¿QUÉ PROFESIÓN TENÍA ELLA?

Ella era secretáire.

Sin embargo, en el prólogo que escribió su amigo Gustavo Vasco para su novela Las estrellas son negras, él dice que usted se casó con una condesa, y que por eso usted se convirtió en conde…

A él le gustaba mucho hablar de eso. Ella era de una familia, no noble, porque en Francia tienen un límite que hace cierta diferencia: el verdadero noble es el que viene de Charlemagne, es decir, la nobleza de raza, de sangre, y hay otros que tienen un título, que incluye el del conde, pero que es dado por la Iglesia. Entonces con los que yo tuve el honor de estar, esos no pertenecen a los verdaderos, pero sí tenían títulos válidos.

Pero, en plata blanca, sí disfrutan de un título, y usted también llegó a tener el título de conde como dijo Vasco…

Ah, la familia de ella sí… [Se ríe]. A Vasco le gustaba el tema porque era una cosa extraordinaria: él no tenía lo que yo tenía, pero en cambio, yo era pobre, pero él no era noble. Él tenía la plata, pero yo tenía el título. Y además ambos éramos progresistas. Yo podía servir por eso para generar relaciones entre los grandes.

Usted era un conde como los nobles arruinados de las novelas de Balzac y Lampedusa. ¿Entonces Vasco le tomaba mucho el pelo con esto?

Ah, hasta el punto de que no pudo aguantarse de expresarlo públicamente. En esto él y yo fuimos al mismo tiempo distintos e iguales. Y ahora que él se fue, tú ahora pasarás a gozar del privilegio de poder tener relaciones con un conde.

¡AH, QUÉ HONOR!, GRACIAS SEÑOR CONDE, SIEMPRE SERÁ UN PRIVILEGIO PODER ESCUCHARLO Y LEERLO.

Por Juan Leonel Giraldo

EL TIEMPO

EDWING D’ANGELO EL DISEÑADOR AFROCOLOMBIANO QUE VISTE A LAS GRANDES CELEBRIDADES

EDWING D’ANGELO EL DISEÑADOR AFROCOLOMBIANO QUE VISTE A LAS GRANDES CELEBRIDADES

UN DISEÑADOR DE BUENAVENTURA QUE SEDUCE A NUEVA YORK

MICHELLE OBAMA, TYRA BANKS, LIL KIM, SEAN PAUL, Y KANYE WEST SON ALGUNAS DE LAS GRANDES CELEBRIDADES QUE ESTE HOMBRE DE BUENAVENTURA  (VALLE DEL CAUCA) SE HA DADO EL GUSTO DE VESTIR GRACIAS A SU BUEN GUSTO.

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EDWING D’ANGELO, diseñador Afrocolombiano, nacido en Buenaventura (Valle del Cauca),  actualmente radicado en New York, ha tenido gran éxito en las pasarelas más importantes del mundo, además ha contado con la oportunidad de vestir a personajes como Michelle Obama, Tyra Banks, Sean Paul y Kanye West, el reconocido diseñador colombiano fue el invitado especial de la pasarela Somos Color, por la ruta de la inclusión, que se llevó a cabo el 2 de septiembre en Bogotá.

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DE ABOGADO A DISEÑADOR, ¿QUÉ PASÓ AHÍ?

¡Bueno! Mi sueño siempre fue ser diseñador, pero cuando llegué a los Estados Unidos, por esas cosas de la vida, empecé a trabajar como ayudante de archivos en la misma oficina de abogados que me ayudó a preparar la documentación para inmigrar en este país. Pasaron los años, me hice bueno en el cuento del derecho y a mis padres les pareció genial que yo fuera abogado. Pero dentro de mí, eso no era lo que yo anhelaba.

Luego empecé a conocer personas del arte y la moda, y me volví a enamorar de la costura. Llegó un momento en que esa era mi pasión y ya no quería trabajar en bufets de abogados, ni terminar la escuela de derecho. Mis padres no les hizo ninguna gracia eso y se complicaron las cosas en el hogar. Llegó la fiesta del prom de mi hermana Vanessa,  ella al ver que yo era talentoso en diseño, me pidió que le hiciera su vestido. Se lo hice y fue un éxito entre sus amigas. En ese momento me di cuenta de que yo debía seguir mi sueño: ser diseñador de tiempo completo. Ahorré dinero y el 1 de agosto del 2002 abrí mi primera boutique en Harlem y eso he venido haciendo desde entonces.

¿CÓMO DESPEGÓ SU CARRERA EN ESTADOS UNIDOS Y PORQUÉ DEJÓ COLOMBIA?

Yo vine a los Estados Unidos a los 12 años porque mis padres me trajeron. Ellos inmigraron para acá para buscar un mejor bienestar para la familia. Desde el vestido de mi hermana, decidí ahorrar suficiente, abrí mi negocio y así mi vida cambió, la carrera despegó, empecé a conocer muchísimas personas y todo se fue dando hasta el día de hoy.

¿CUÁL FUE LA PRIMERA PLATAFORMA DONDE MOSTRÓ SUS DISEÑOS?

La primera plataforma donde mostré mis diseños fue en mi primera tienda en Harlem en el 2002.

¿CUÁL FUE LA PRIMERA PERSONALIDAD QUE VISTIÓ Y CÓMO FUE LA HISTORIA?

La primera personalidad fue la legendaria Patti Labelle, la conocí en un elevador en el Four Season Hotel de Beverly Hills en Los Ángeles, yo andaba allá haciendo el vestuario para el comercial de Pepsi para el Super Tazón.  Yo le comenté que era diseñador y ella le pidió a su asistente que tomara mis datos. Así fue y a la semana siguiente recibí una invitación para ir a su casa en Filadelfia y ahí comenzó todo.

¿CÓMO CONSIGUIÓ VESTIR A MICHELLE OBAMA?

Uno de mis mejores amigos es el peluquero de cabecilla de la primera dama, y por intermedio de él conseguí presentarle mis diseños a la valet de ella y así fue que pude hacerle las camisas, que de hecho también le envié una a la primera dama de Colombia (Tutina) en una de sus visitas a Washington, DC.

¿LA VOLVIÓ A VESTIR?

Ganas no me faltan, siempre le mando cositas.  No es muy fácil (risas). Vamos a ver.

¿CÓMO DEFINE Y CALIFICA EL ESTILO DE LA ESPOSA DEL PRESIDENTE JUAN MANUEL SANTOS?

Yo definiría su estilo como sofisticado con un toque bohemio chic.  Ella me parece vanguardista pero lo enmarca en un tono moderno que no llega a pasar la raya para fashionista.

¿CÓMO FUE LA EXPERIENCIA DE DISEÑAR PARA TYRA BANKS?


Fue una experiencia muy cool. Ella fue a mi tienda que en ese entonces estaba en Limelight, entró sola, le dio una ojeada a toda la tienda y pidió una tarjeta. Yo no estaba ahí ese día. Una semana después su asesora de moda me llama a decirme que TB, como le llaman cariñosamente, quería que yo le diseñara el vestuario para grabar America Next Top Model ciclo de las estrellas. La fui a ver a las oficinas de su productora en SoHo, y ahí comenzó todo.  Es una mujer muy linda y dulce.

¿EN QUÉ ESTA INSPIRADA SU COLECCIÓN PARA LA PASARELA SOMOS COLOR?

Cómo fue el proceso creativo
: En febrero aproximadamente, Henkel en alianza con USAID me invitaron a ser parte de este gran proyecto, la pasarela Somos Color #rutadelainclusion y me inspiré en su concepto y objetivo: los colores castaños de Schwarzkopf, esos que identifican a las latinas en cualquier lugar del mundo, esos colores poderosos, apasionantes y vivos en el cabello, los ojos y la piel, son una tendencia mundial que habla de la tierra, la madera y el otoño así como el chocolate, los caramelos y la canela. El cabello, más que un color, es un estado de ánimo que da la bienvenida a la elegancia y el estilo, en eso me inspiré y lo vamos a ver en mis 30 looks para mujeres y hombres.

¿CÓMO MEZCLA LA INFLUENCIA DE SUS RAÍCES EN EL DISEÑO DE LAS PRENDAS?

Mis raíces están muy presentes en mis diseños, comienzo con que todo los forros de mis prendas son en el mismo rojo de la Guyana, una de las flores típicas del Pacifico. La alegría de mi gente se refleja en mí y en mis creaciones.

¿EN QUÉ SE INSPIRA CUANDO DISEÑA?

En muchas cosas, en culturas, en viajes, en meditaciones, en una pintura de arte, colores, un poema, ver una mujer linda con facciones elegantes, una ciudad hermosa, una película de cine clásico en fin, no tengo límites de donde puede venir la inspiración.

¿A QUIÉN SUEÑA VESTIR Y PORQUÉ?

Sueño vestir a la mujer de hoy, a la mujer segura de sí misma, la mujer de avanzada. E igual para los caballeros. Las celebridades llegan solas cuando tus diseños ameritan que el público en general los aprecie y los desee. Entonces nunca hago fuerza para atraer celebridades o personas importantes.

¿COMO VE LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA MODA EN COLOMBIA?

La moda en Colombia está en una etapa de crecimiento positivo. La internacionalización de esta moda se está dando, desde el punto de vista de diseñar más allá de las fronteras colombianas. Colombia tiene un recurso humano y creativo increíble, la estética colombiana es admirada a nivel mundial, por eso debemos sacarle partido tanto comercial como industrialmente.

¿ALGUNA FACETA QUE LE GUSTARÍA EXPLORAR Y TRABAJAR EN EL DISEÑO DE MODAS?

Sí, me gustaría explorar a plenitud una línea de vida completa o lifestyle que incluya desde vestimenta hasta accesorios de decoración para el hogar.

ASOMECOS AFRO

“EL RACISMO PERSISTE EN TODA AMÉRICA”

LA CANADIENSE AFUA COOPER SALTÓ A LA FAMA CUANDO EN 2006 PUBLICÓ LA DESCONOCIDA HISTORIA DE LA ESCLAVITUD EN CANADÁ. ARCADIA HABLÓ CON ELLA SOBRE EL PASADO SECRETO DE SU PAÍS, EL RACISMO EN ESTADOS UNIDOS Y EL PAPEL QUE PUEDE JUGAR LA EDUCACIÓN EN LUGARES COMO COLOMBIA.

 

Hacía mediados de 1734 la ciudad antigua de Montreal ardió en llamas. El incendio, sin embargo, y a pesar de ser documentado por académicos, pasó a los anaqueles de la historia y no tardó en ser olvidado. El país quiso dejar de lado el episodio por una razón muy sencilla: ponía en evidencia un secreto nacional, una realidad que contrarrestaba la imagen que buscaba forjar el país: su relación con la esclavitud.

Marie-Joseph Angélique, una esclava negra nacida en Portugal pero vendida a una familia canadiense, había producido el incendio. Odiaba Canadá, a su matrona, quien la azotaba continuamente, y quería regresar a su país. Después de padecer un juicio de dos meses, de ser torturada y humillada en público, las autoridades la colgaron en una plazoleta pública.

Su historia es el eje central de The Hanging of Angélique, el libro que la canadiense nacida en Jamaica Afua Cooper publicó en 2006. La obra, hoy estudiada en un sinfín de clases universitarias, confrontó a todo un país con su pasado esclavista. Desde entonces, y después de pasar 15 años estudiando la vida de Angélique, la poeta y profesora universitaria se ha dedicado a rescatar la historia de los afroamericanos en Canadá.

¿Cómo entró en contacto con a historia de Angélique?

Como una persona que siempre le ha interesado la historia negra de Canadá, me topé con la de ella en una exhibición en Toronto en 1984. Me sorprendió que en toda la muestra solo había dos frases sobre esta mujer esclava de Montreal que había sido ejecutada por supuestamente quemar la ciudad. Pensé: ‘yo ni siquiera sabía que la esclavitud había existido acá’. Dos décadas después volví a la historia cuando ya había hecho mi maestría y PhD.

¿Cómo se acercó a la historia?

La historia se basó en los documentos de la corte que están disponibles en el Archivo General. Aparecía que en 1743 la ciudad de Montreal sufrió un incendio gigante y que Angélique, una mujer esclava, había sido arrestada por causarlo. A ella la llevaron a las cortes donde fue condenada, luego torturada y colgada.

¿Por qué se demoró dos décadas en volver a la historia?

Durante esas dos décadas me dediqué a otros aspectos de la historia americana, como el movimiento abolicionista. También necesitaba aprender a leer en francés, ya que todos los sus documentos estaban en ese idioma. Por otro lado, tenía que absorber una cantidad enorme de información que iba más allá de la historia de Angélique. Información del régimen francés en Canadá, la historia colonial francesa y su jurisprudencia.

El libro no se limita a la historia de Angélique: hace un recuento del fenómeno de la esclavitud en Canadá y Europa.

Sí. Tuve que aprender sobre todo el comercio de esclavos que se dio en el Atlántico. Angélique venía de Portugal, y quería averiguar cómo una mujer que vivía en Europa termina en Nueva Francia. Aprendí que antes había estado en Nueva York y que sufrió toda una serie de movimientos alrededor del mundo.

¿Qué fue lo que más le interesó de la historia de Angélique?

Lo que más me intrigó es que un incidente así de importante de la historia de Canadá no se enseñara ni en el colegio ni en la universidad. El incendió de Montreal fue muy significativo, pero por alguna razón se eliminó de los archivos. Quería saber por qué no se conocía esa historia. Por otro lado, la vida y el triste devenir de Angélique me resultaron fascinantes. Al explorar su vida pude también entender la historia de muchos otros esclavos en Norteamérica.

Me resulta curioso que Canadá haya decidido enterrar esa parte de su historia cuando, por ejemplo, la esclavitud en Estados Unidos está más que documentada y se enseña en los colegios.

Gran parte de la identidad canadiense está anclada en la idea de que el país fue, cien años después de la historia de Angélique, un refugio para esclavos que se escapaban de Estados Unidos a través del ‘underground railroad’. Canadá, al igual que Inglaterra, había abolido la esclavitud en 1833. Los estadounidenses hicieron lo mismo pero 30 años después.

En esas tres décadas muchos esclavos se escaparon a Canadá, y durante los próximos años esa historia de cómo le ayudaron a muchos se convirtió en una especie de mitología canadiense: ‘mire, nosotros fuimos la tierra de los libres’. Pero lo que Canadá decidió no decir es que antes de eso allí también se comercializaban personas. Los canadienses se pintaron como los buenos y dijeron: ‘los malos fueron los estadounidenses’.

Asumieron la postura más conveniente…

Sí. Prefirieron no hablar de su propia esclavitud culpando y señalando a sus vecinos. Pero cuando uno empieza a investigar historias como la de Angélique, se da cuenta de muchas cosas. Como, por ejemplo, que hubo un historiador francés llamado Marcel Trudel que escribió en 1962 un libro titulado Los esclavos y sus dueños en Canadá. Uno se da cuenta de que a Trudel le costó mucho trabajo publicarlo, que nadie lo reseñó, ¡y que él mismo lo tuvo que reseñar! Muchos académicos también habían escrito artículos, pero que nadie veía. Luego apareció mi libro, una obra académica pero asequible.

¿Qué tan grande fue el comercio de esclavos en Canadá?

De lo que sé, no hubo ningún vínculo directo entre el país y África. Ningún barco de esclavos llegó a Canadá, pero los comerciantes franceses compraban esclavos en las colonias inglesas y en islas como Dominica, Guadalupe y Martinica. Además, muchos de los oficiales franceses que desembarcaron en Canadá ya venían con esclavos comprados en Europa, como Angélique.

¿Y en cuanto a números?

Sabemos que cuando Canadá fue colonia de Francia, antes de ser colonizada por los ingleses en 1760, una décima parte de la población era esclava. Y cuando los ingleses asumieron el mando, la esclavitud aumentó.

¿Usted cree que Angélique causó el incendio?

Sí. Y esa pregunta la contesto haciendo otra: ¿por qué no lo hubiera hecho? Como esclava, no tenía nada que perder. No hacía parte del sistema. Había entrado en la esclavitud, su ama la azotaba, se la llevaron de su tierra natal, a la que quería volver. Para ella Canadá era un espacio de opresión. En todo el continente hay historias similares de esclavos que usaron el fuego como parte de su resistencia. Quemaban las plantaciones, las casas de sus dueños, así arrancó la revolución de Haití.

¿Cómo reaccionó la gente a su libro?

La reacción fue mixta. Mucha gente lo acogió, hice muchas entrevistas tanto en los periódicos como en la radio. Pero el libro también molestó a muchos, quienes sentían que yo estaba escarbando y dando a conocer un secreto sucio del país. Me decían que no valía la pena volver al pasado y que como país teníamos que seguir hacía adelante. De todas formas, creo que en general el libro contribuyó positivamente. Hace poco mis editores me dijeron que 250 cursos universitarios en Norteamérica estudian la obra.

¿Y desde entonces el gobierno canadiense ha asumido la relación del país con la esclavitud?

¡Para nada! El gobierno todavía ignora el asunto. Prefiere decir que el país fue el refugio de esclavos estadounidenses. En 2007, cuando se celebraron 200 años del final del comercio de esclavos del Imperio Británico, Canadá no conmemoró el aniversario. Firmó un manifestó y ya. Pero los gobiernos siempre son lentos. Es la gente de las universidades, y lo que se está haciendo desde allá, lo que realmente considero importante.

¿Usted considera que Canadá hoy es un país racista?

Sí. Creo que todas las antiguas colonias son racistas. Todas tienen la misma historia, independientemente de si se habla de Canadá, Estados Unidos o Jamaica, todos los países donde hubo una importante inmigración de pobladores blancos.

Y cuando se trata de minorías como los negros, hay que entender que no llegaron allá bajo las mismas circunstancias y con las mismas posibilidades. Llegaron con una condición de subordinación. En el caso de Canadá, los africanos han vivido más tiempo como esclavos que como hombres libres.

Al mismo tiempo, la gente negra no actúa como victimas. Sigue adelante y juega un papel crucial en su propia emancipación. La gente pelea y es activa, y hay cierta belleza en esa lucha. Y creo que hacer la investigación de Angélique hace parte de esa búsqueda mundial por la igualdad.

¿Cómo se explica los recientes asesinatos y la brutalidad policial contra afroamericanos en Estados Unidos?

Creo que la gente tiene una idea equivocada de que se llegó a un paraíso racial porque hay una persona negra en la Casa Blanca. Uno puede poner a cualquiera en la Casa Blanca, pero eso no importa si las estructuras sociales no cambian. Es muy simbólico, muy lindo, y es bueno que los niños tengan un modelo a seguir. Pero poco cambia si las estructuras sociales están basadas en la desigualdad. Estos asesinatos vienen ocurriendo desde antes de que Obama llegara al poder.

De todas formas llama la atención como estos episodios han generado importantes movimientos de apoyo hacia las víctimas. Pareciera que por lo menos algo está cambiando…

Sí, es verdad. Siento que es como si estuviéramos devuelta a la época del movimiento de los derechos civiles.  En los sesenta y setenta la gente marchaba, había protestas, y ahora uno ve lo mismo con estudiantes, con el hashtag #blacklivesmatter, los die-ins, en los que cientos de personas se acuestan y pretenden estar muertos en apoyo a las víctimas. Eso me conmueve. Es emocionante. Y es algo que viene de la población civil, personas del común que están diciendo ‘suficiente, no más. No queremos vivir con miedo’.

¿Qué puede aprender un país como Colombia de la historia de Angélique?

No conozco del todo la situación acá, pero de mis lecturas creo que la sociedad tiene que incluir más a todo el mundo. Tiene que haber más inclusión. Ya se reconoce la diversidad, pero eso qué quiere decir. En un festival o en un carnaval uno puede tener bailes o eventos en torno a lo negro, pero cuando se acaban, ¿qué pasa? Se sabe que las comunidades afro de Colombia la tienen difícil.

¿Están siendo incluidos social y económicamente? ¿Cómo se encuentran los territorios donde históricamente han vivido? ¿Tienen acceso a los bienes de la nación? Esas son preguntas importantes. Tiene que haber diversidad, pero no solo en los carnavales, eso es simbólico. Hay que hacer preguntas epistemológicas sobre lo que significa ser humano en América: ¿Qué quiere decir tener una piel negra? ¿Qué quiere decir que yo diga que amo tener una piel negra?

Y entonces, para ir más allá de los carnavales y los festivales, ¿qué se puede hacer?

Hay que tomar en serio el papel de la educación. Yo siento que la educación es el gran marcador social. ¿Cómo sería si todo le mundo recibiera una educación de altísimo nivel? Que no solo sea para un segmento de la población. Si queremos ir más allá de los festivales o de las comidas autóctonas, hay que convertir a la educación en nuestra prioridad. Porque eso genera acceso y oportunidades a la gente.

ASOMECOS AFRO