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NEGROS MALUCOS

NEGROS MALUCOS

PAÍS FARSANTE QUE SOLO ENSALZA A LOS NEGROS CUANDO SON ESTRELLAS DEPORTIVAS.

Nos importa un comino lo que pasa en Chocó. Nos vale huevo que unos negros ‒que además son pobres‒ no tengan carreteras, hospitales, energía o acueducto. Nos importa tres pesos que sus líderes cívicos salgan a marchar para pedirle ayuda al Gobierno. Nos importa cinco que no tengan baños o que vivan en casuchas que se derrumban con un chubasco.

Y es que los negros nos dan asco. Nos hastían, nos fastidian, nos repugnan hasta el cansancio. Somos un país clasista y racista que siente por ellos un profundo desagrado. Tal vez por eso los seguimos tratando como esclavos. Tal vez por eso los insultamos a diario con nuestro vocabulario: ‘Trabaje como negro’, ‘día negro’, ‘mercado negro’, ‘oveja negra’, ‘mano negra’ son algunas de las frases que pronunciamos sin vergüenza ni recato. Como si la palabra ‘negro’ fuera sinónimo de perdición y decadencia. Como si ser negro fuera una epidemia, una enfermedad que se contagia como la lepra. Un castigo divino que solo 4 millones de personas tienen la desgracia de recibir en este mundo: nacer en Colombia y en un cuerpo de color.

Porque ser negro en Colombia es mucho peor que ser negro en cualquier lado. Peor, incluso, que en Estados Unidos, uno de los países más racistas del globo terráqueo. Un país donde los negros sufren a diario por los abusos de la Policía y el sesgo de un sistema judicial controlado por blancos. Pero allá, por lo menos, la mitad de los negros va a la universidad. Acá, en cambio, solo el 10 por ciento logra entrar. Allá, para no ir más lejos, eligieron a un negro como presidente. Acá se les da un ministerio como para guardar las apariencias.

Y si además de negros también son pobres, entonces se los llevó el diablo. Nos importa un comino la situación de los miles de desplazados afrocolombianos. Nos importa un comino lo que pase en Quibdó, Turbo, Buenaventura y Tumaco. Nos importa un comino que tengan hambre, que los maten los narcotraficantes, que se prostituyan sus hijas y madres, que no tengan dónde hacer sus necesidades, que los políticos de sus regiones se roben las regalías de sus tierras y mares o que los exploten los industriales del Valle y de tantos otros lugares.

A los colombianos solo nos importan nuestros negros en un momento específico del tiempo: en los Juegos Olímpicos de cada cuatro años. Esa misma raza que tanto despreciamos y olvidamos, nos acaba de dejar en Río de Janeiro por todo lo alto. Gracias a Caterine Ibargüen, Oscar Figueroa, Yuberjen Martínez, Yuri Alvear, Luis Javier Mosquera e Íngrit Valencia, Colombia obtuvo 6 de las 8 preseas en estas contiendas.

Felicitaciones país hipócrita, desleal y oportunista. País farsante que solo ensalza a los negros cuando son estrellas deportivas.

PAOLA OCHOA

@PaolaOchoaAmaya

EL TIEMPO

KANDYA OBEZO, LA COLOMBIANA BECADA EN GEORGETOWN

KANDYA OBEZO, LA COLOMBIANA BECADA EN GEORGETOWN

ES UNA DE LOS CUATRO CONNACIONALES MERECEDORES EN EL 2015 DE LA BECA FULBRIGHT PARA LÍDERES AFRODESCENDIENTES. CUANDO SE GRADÚE DE UNA DE LAS UNIVERSIDADES MÁS IMPORTANTES DE EE.UU., ESPERA VOLVER A COLOMBIA PARA LUCHAR CONTRA EL RACISMO.

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Desde que supo que las becas Fulbright existían, Kandya Obezo Casseres quiso ser una de las beneficiarias. Por eso, cuando en el 2014 se enteró de las convocatorias se presentó. Gracias a este programa (del Departamento de Estado de Estados Unidos con fondos del Mineducación, la Cancillería, Colciencias, Icetex, el SENA, la Agencia Internacional para el Desarrollo de EE.UU -USAID- y la Embajada de ese país), Obezo empezó a estudiar en septiembre de 2015 la maestría en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, en Washington D.C.

La mujer, de 27 años y originaria de Palenque, vivió desde joven en Cartagena. Allí estudió Comunicación Social en la Universidad de Cartagena. Luego hizo una maestría en Desarrollo en la Universidad Tecnológica de Bolívar. Desde pequeña, dice, se preocupó por el racismo, quería entenderlo, saber por qué en distintas partes de Colombia “la población afro es, por lo general, la más pobre”. Por eso decidió especializarse en Estudios Latinoamericanos, porque reconoció “la importancia de aprendernos y conocernos desde una perspectiva más global” para poder darle respuesta a sus preguntas.

Pero pasar al programa no fue fácil. Cuenta, por ejemplo, que el examen TOEFL de inglés tuvo que presentarlo en Barranquilla, pues cuando aplicó a la beca, en Cartagena no se realizaba. En agosto de 2014, después de superar ese tipo de dificultades, le informaron que sería una becaria del programa Fulbright para líderes afrodescendientes, junto con otros tres colombianos, quienes están en Nebraska, New York y la Universidad de Amherst en Massachusetts.

En ese momento empezó a buscar una universidad. Tenía la posibilidad de presentarse a cinco instituciones estadounidenses, pero a la que aspiraba, la que define “como un sueño desde siempre” era la Universidad de Georgetown. Y otra vez, pudo cumplirlo. El 15 de agosto llegó a Estados Unidos y empezó su maestría, que dura dos años, el 1 de septiembre de 2015.

Uno de los retos, que no ve como dificultad sino como “un aliciente”, es ser una minoría en esa institución. Kandya es latina, habla español y es negra. Pero no lo ve un problema, porque eso la anima para esforzarse en dejar de ser la única, en ser un puente para que sean más los colombianos los que puedan  “contar su historia para que la gente sepa que en Colombia hay diversidad y que no todos somos como Shakira o Juanes. Pero que también sepan que hay discriminación”.

Con esa idea en su cabeza es que quiere, al terminar su maestría en Estudios Latinoamericanos, aprovechar el momento histórico del país en un proceso de paz que ella espera que sirva para “abrir demasiadas posibilidades. Es una oportunidad real e importante para que se inviertan más recursos en las comunidades afro”.

Y es que su preocupación se centra en la comunidad afroamericana, en demostrar que “Colombia es un país racista”. Por eso insiste cada vez que puede en las posibilidades que pueden traer los acuerdos entre las Farc y el Gobierno.

Más que un acuerdo entre dos partes que se han dedicado durante décadas al conflicto, espera que el proceso pueda “abrir el espacio para que muchísimas voces puedan hacer parte de la discusión pública”. Para que se pueda hablar de racismo. De no reconocer que existe, continúa, no se podrá superar el problema. Dice que es como cuando alguien es alcohólico: “si no lo acepta, no puede dejarlo atrás”.

Todas esas reflexiones las hace mientras está en Bogotá realizando un programa de verano entre Georgetown y la Universidad de los Andes en derechos humanos y resolución de conflictos. Cuando termine el curso volverá a Estados Unidos para hacer el último año de su maestría.

Mientras hace el curso en los Andes, también participa como pasante en el Alto Comisionado para la Paz. Se ha preocupado, sobre todo, por transmitir la preocupación de las comunidades afrocolombianas para que sean tenidas en cuenta al momento de la implementación de los acuerdos “para darle un enfoque étnico a la refrendación”.

Al preguntársele que hará al graduarse del programa de Estudios Latinoamericanos, responde con contundencia: “volver a mi país”.

FUENTE: EL ESPECTADOR 

¡NEGROS HIJUEPUTAS! ¿QUÉ IMPORTANCIA TENEMOS PARA EL GOBIERNO NACIONAL?

“NEGROS HIJUEPUTAS, NEGROS HIJUEPUTAS! (SILENCIO), NEGROS HI-JUE-PU-TAS!- (TENSIÓN EN LA PLAZA). SÍ SEÑORES, ASÍ ES COMO LOS TRATA A USTEDES LA OLIGARQUÍA CRIOLLA PERO ESTO VAMOS A CAMBIARLO TODOS JUNTOS” (GRAN OVACIÓN). JORGE ELIECER GAITÁN, DISCURSO EN QUIBDÓ- CHOCÒ.

 

Dice la historia que así empezó su discurso Jorge Eliecer Gaitán en Quibdó, Chocó. El caudillo liberal nos recuerda el rechazo al que siguen condenadas las comunidades Afrodescendientes en Colombia.

Estas palabras llamaron mucho mi atención, y hoy puedo reiterar las palabras del caudillo liberal. Cuando vi un artículo escrito por Mateo Carregno  en su página “Fashion Thinker”. En ella, el promotor de reinas y modelos hace un análisis juicioso frente a la inclusión laboral de los modelos afrocolombianos y realiza un conteo interesante de los exponentes de la piel de èbano en las agencias más sonadas en Colombia.

Carregno, toma como herramienta los books que presentan en sus sitios web. De entrada nota la ausencia de modelos afrocolombianos.

Y arroja cifras que alertan el mercado que sugieren interrogantes sociales. Dice que hay 11 modelos Afro por cada 100, según las cifras del DANE.

Hace un paneo nacional y describe que a la agencia Grupo4 le harían falta 7 modelos afro, a Informa Models de 9 a 10, a la Agencia, 2, mientras que M&P de Cali tiene casi 6 modelos afro por encima de su estimado.

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El a veces tímido pero serio informe, subraya también que aún con la cuota equilibradora de M&P, que ayuda al conteo de modelos afro en Colombia siguen haciendo falta doce modelos de “raza negra” dentro de las agencias colombianas.

Pienso que lo descrito requiere de un análisis más profundo. Que trascienda al escenario gubernamental

El asunto debe apuntar a revisar la voluntad política que tienen los gobernantes de turno para incluir profesionales Negros, Afrocolombianos, Raizalez y Palenqueros en Altos Cargos Directivos del Gobierno Nacional (con verdadera autonomía Política, Administrativa y Financiera), sin que ello obedezca a presión alguna por circunstancias de tiempo, modo y lugar.

La pregunta es ¿de los pocos profesionales que tenemos en estas dignidades, tienen ellos, plenas facultades para implementar el desarrollo de políticas públicas a favor de nuestra comunidad?

Otro aspecto importante del artículo apunta a que “El racismo y la discriminación social” parecen ser un chip incrustado en la conciencia de los mandatarios colombianos. A tal punto que las acciones afirmativas con enfoque diferencial en las entidades del Estado se ven menguadas por la falta de compromiso y sentido de pertenencia de parte de quienes las ejecutan.

El racismo en Colombia se vive a flor de piel. (Negro Hijueputa, Negro de mierda, careindio, guaricha, guache). Señalamientos psicolingüísticos, racistas, peyorativos que inferiorizan la dignidad humana, pero que han disminuido a raíz de la expedición de la ley 1482 del 30 de Noviembre de 2011, la cual tiene por objeto garantizar los derechos de ley de una persona, grupo de personas, comunidad o pueblo que son vulnerados a través de actos de racismo o discriminación.

Observamos, día a día, como las instituciones públicas y privadas en nuestro país segregan nuestros derechos constitucionales enmarcándonos en un enfoque diferencial en igualdad de condiciones con la comunidad indígena, sin tener en cuenta nuestra mayoría poblacional y los usos y costumbres que caracterizan a nuestro grupo poblacional

Para la implementación de políticas públicas con enfoque diferencial, como factor de medición, se están tomando los datos estadísticos descontextualizados.

Según  las últimas estadísticas del “DANE”  con relación a los resultados del censo del 2005, èste arrojò como resultado, que la población  Negra o Afrodescendiente en Colombia “hace 11 años”, constituía el 10,56% de la demografía colombiana, y la población indígena el 3,43%; Guarismos que deben ser revaluados a partir de un nuevo censo que refleje toda la población que involucra a las  comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras de nuestro país.

Si no sabemos cuántos somos, no nos darán lo que por ley nos pertenece.

Entretanto el discurso de Gaitán sigue vigente.

POR: EL AFROBOGOTANO 

Por: Carlos Alexander Mosquera

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*Abogado. Especialista En Alta Dirección Del Estado,  Derechos Humanos y Gestión Pública.

LA VIOLENCIA Y LA MUJER EN COLOMBIA

LA VIOLENCIA Y LA MUJER EN COLOMBIA

Cuando hablamos de Colombia es inevitable no hablar de la violencia que padece la sociedad colombiana, y dentro de esas particularidades violentas, es casi imposible no mencionar a las mujeres negras como sujetas sociales a quienes la violencia ha acechado desde antes de la constitución de la nación hasta hoy.

Como es sabido, en la colonia se incorporó la violencia hacia los cuerpos de las mujeres negras como doctrina de vida, y con el paso de los años esas violencias se han perpetuado, hasta el punto de convertirse en normas sociales.

En esas normas sociales que violentan la vida de las mujeres negras están los estereotipos que sobre el cuerpo de las mujeres negras se han construido, por ello, la sociedad en general espera que los cuerpos de las mujeres negras sean de ciertas formas, pues se les atribuye a ellos la responsabilidad de complacer y cumplir con los estereotipos que en la colonia se crearon sobre sus cuerpos, estereotipos que dan origen a las impresiones violentas que sobre estos cuerpos se desarrollan.

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Dentro de esas violencias la sociedad en general se cree con el derecho de exigir a las mujeres negras la tenencia de determinados cuerpos; y con poder para rechazar aquellos cuerpos negros que no representen el estereotipo que la sociedad naturalizó.

Estas violencias son muy comunes, dado que por su carácter sutil, se introducen en la psiquis social y se convierten en la única forma de relacionamiento. Además abordarlas como tal, resulta complicado, puesto que la sociedad y las mujeres que sufren esas violencias son convencidas de que esas formas de referirlas son manifestaciones de “afecto”.

A esas violencias sutiles se les suman también las violencias de Estado y la violencia domestica; fenómenos muy evidentes que flagelan la vida de las mujeres negras.

La violencia Estatal se evidencia en el abandono que sufren los territorios de predomino afrocolombiano, abandono que es traducido en la falta de oportunidades para la vida con dignidad, esto hace que no existan en estos territorios hospitales de calidad, servicios públicos, centros educativos adecuados, vías y medios de transporte, alcantarillado, acueductos, y las garantías para el goce de una vida sin violencias.

El DANE en el censo de 2005 informó que en todas las regiones de predominio afro, las mujeres negras representan entre el 51% y 53% del total de la población, entonces, si estas regiones sufren estas carencias por el interés del Estado en el bienestar de sus habitantes las mujeres negras son las afectadas.

Ese abandono del Estado también da origen a la incursión de grupos armados  en los territorios de las comunidades negras, fenómeno bélico que tiene asiento en todos los territorios afrocolombianos conocidos a la fecha; y que hace a estas comunidades padecer todas las consecuencias de la guerra, especialmente a las mujeres negras, porque son estas quienes sufren el asesinato y desaparición de sus esposos, padres, hijos e hijas, y además padecen las violaciones sexuales de sus cuerpos.

“Las mujeres afrodescendientes por su situación de subordinación en sus comunidades, se encuentran en desventaja respecto a los hombres afrodescendientes y son más proclives a las violencias físicas, psicológicas, sexuales, económicas. Así mismo, la exclusión económica, política y social que evidencia las condiciones de pobreza y miseria que vive la población afrodescendiente, también señala que son las mujeres afrodescendientes las más afectadas por la pobreza y la miseria”, documento arrojado por el estudio Derrotar la Invisibilidad. Un Reto para las Mujeres Afrodescendientes en Colombia.

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La Relatora de la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) afirma que “la situación de las mujeres afrocolombianas que habitan en la zona de la costa pacífica es particularmente precaria y preocupante. Tanto las autoridades estatales como las fuentes no-estatales confirman que la población afrocolombiana padece una historia de discriminación, exclusión, invisibilización, y desventaja social, tanto económica como geográfica. El conflicto armado ha agravado esta situación ya que los actores armados aprovechan estas desventajas en su lucha por controlar territorios y sus recursos. En el caso particular de las mujeres afrocolombianas, su condición de mujeres añade a su vida otro factor de discriminación y vulnerabilidad y las expone a mayores abusos por parte de los actores del conflicto.” Estos fenómenos proliferan dado que el abandono del Estado a los territorios afrocolombianos trae consigo falta de gobernabilidad y gobernanza en estos territorios, lo cual los convierte en tierra fértil para la conservación y perpetuación del conflicto armado, que genera desplazamiento forzado de las mujeres negras, estos fenómenos también aumentan las disfunciones sociales, que contribuyen con las violencias domesticas que sufren las mujeres negras en el interior de sus hogares.

“El impacto del desplazamiento forzado en las mujeres afrocolombianas es significativo y se manifiesta de distintas formas debido a su cosmovisión, cultura y tradiciones, identificación con su territorio y su condición de mujeres. De acuerdo a información y testimonios recibidos, el desplazamiento lleva a las mujeres afrocolombianas a padecer la discriminación tanto por su condición de mujeres como por su origen afrocolombiano y su situación de desplazadas. El cambio de roles y estructura familiar que enfrentan las mujeres desplazadas puede ser aún más intenso y radical en el caso de las mujeres afrocolombianas que habitan en áreas rurales y se desplazan a zonas urbanas, por la vida en comunidad que llevan, la tradicional correlación de sus actividades con las de sus esposos o padres, y el desarraigo de este modelo social. Asimismo, las mujeres afrocolombianas desplazadas padecen de actos de racismo, ridiculización y estigmatización por parte de las comunidades receptoras. Su raza, así como los bajos niveles de educación y la pobreza de las mujeres desplazadas en general, limita su acceso adecuado al trabajo y a diferentes formas de subsistencia económica.”  Informe de la OEA en el 2006 sobre las mujeres negras y el conflicto armado.
FB_IMG_1433169925201El primero de junio de 2015 el Noticiero del Senado informó que las regiones en donde las mujeres mas violencias sufren, por parte de los grupos armados, son las regiones del pacífico y el caribe; y según el censo de 2005 y estudios posteriores del movimiento afrocolombiano, en esas regiones las mujeres negras son mayoría poblacional, entonces, esto implica que son las mujeres negras las mas afectadas por esas violencias.

La debilidad de la presencia Estatal en estas zonas permite que los imaginarios machistas y violentos que rigen en la mente social de sus habitantes se fortalezcan, puesto que la no existencia de instituciones que contrarresten estos fenómenos aumentan la impunidad, y la impunidad perpetua la práctica.

A la falta de institucionalidad para hacer frente a las violencias de género que padecen las mujeres negras en Colombia, se le suma, la poca importancia que el movimiento afrocolombiano ha dado a esta problemática, tanto es el desinterés, que en las agendas que se han construido para tramitar las problemáticas internas y externas de las comunidades negras en Colombia, este tema no ha estado presente; de hecho en el Primer Congreso Autónomo Nacional del Pueblo Negro, realizado en Quibdó en 2013 no se planteó la violencia domestica como parte de la agenda nacional afro. Aunque algunas mujeres elevaron su voz de protesta e intentaron hablar de la problemática, el tema de la violencia de los hombres negros hacia las mujeres negras no fue insertado en el plan de tareas que surgieron del congreso.

El desinterés del movimiento en atender las violencias que sufren las mujeres negras al interior de sus comunidades podría estar relacionado, con la naturalización de la violencia; o quizá con la falta coherencia interna de nuestro movimiento, incongruencias que son producto del proceso esclavista, que enseñó al negro a odiar al negro, también por la falta de oportunidades de bien estar y buen vivir los hombres negros no han entendido su rol en la comunidad.

Para combatir las violencias que las mujeres negras sufren por parte de la sociedad blanco-mestiza es necesario combatir las violencias que sufren por parte de los hombres negros, y el movimiento afrocolombiano tiene la responsabilidad de coadyuvar en esta tarea, porque resolver los problemas internos que tenemos como pueblo, contribuye a resolver de una forma mas acertado las problemáticas que padecemos producto del abandono Estatal.

Es una tarea casi obligada que el movimiento afrocolombiano voltee su mirada sobre las violencias de genero que padecen las mujeres negras en el país.

Autora: Leidys Emilsen Mena Valderrama – LOSPALENKES   (colaboradora de Afroféminas)

ROL COMO LIDERESAS AFRO

 

ROL COMO LIDERESAS AFRO

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El papel de la mujer afrodescendiente dentro nuestra sociedad está concebido como motor principal en la estructura familiar, generando estabilidad, constituyéndose como defensora de la vida y de la permanencia cultural.

Actualmente en Colombia, además de tener esta lucha por conservar nuestra tradición, se han convertido en la pieza clave para generar reconocimiento y auto-reconocimiento entre las personas pertenecientes a la comunidad, propiciando espacios que consagren a esta etnia como parte fundamental  de la historia de la humanidad, exaltando nuestro  legado y  los valores que en ellos están implantados. Para ello, se han abierto un sinfín de espacios que las ratifican como lideresas que llevan consigo un mensaje de no opresión.

Dentro de esta lucha que ha permitido abrir muchos espacios, aunque aún son pocos, se busca remover  los estigmas interpuestos por la sociedad que nos delimita como una comunidad que solo está hecha para ciertas labores que no tienen que ver con la intelectualidad, sino, por el contrario con el trabajo físico, que somos de carácter sumiso y dependientes. Por el contrario, estamos en plenas condiciones de realizar cualquier tarea sin importar nuestro color de piel.

Desde tiempos inmemorables las mujeres afro hemos sido guerreras asiduas con relación a la lucha de nuestros derechos, ratificando que más allá de los aspectos físicos, todo tiene que ver con la persona y de qué manera esta le es útil a la sociedad, resaltando nuestro profesionalismo y liderazgo en todos los campos donde seamos requeridas, elevando nuestra autoestima y el orgullo de nuestra propia identidad.

Ivonne Caicedo

Comunicadora Social, forma parte de Afroféminas Colombia.

http://afrofeminas.com/?s=Ivonne+Caicedo

DISCRIMINACION RACIAL

DISCRIMINACIÓN RACIAL

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La discriminación racial es un concepto que suele identificarse con el de racismo y que lo abarca, aunque se trata de conceptos que no coinciden exactamente. Mientras que el racismo es una ideología basada en la superioridad de unas razas o etnias sobre otras, la discriminación racial es un acto que, aunque suele estar fundado en una ideología racista, no siempre lo está. En este sentido hay que tener en cuenta que la discriminación racial positiva (cuando se establecen discriminaciones con el fin de garantizar la igualdad de las personas afectadas), constituye una forma de discriminación destinada a combatir el racismo.

CONSEJOS PARA PREVENIR EL RACISMO:

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  1. No se debe estereotipar a la gente (generalizar o asumir que todos de tal grupo son iguales) sino juzgar a las personas como individuos y a base de comportamiento o otra regla común para todos.
  2. No se debe tener miedo de aquel que es diferente en su apariencia o en su modo de hablar sino ofrecerle amistad e introducirlo a los demás.
  3. No se debe distinguir entre el rico y el pobre, ni darle preferencia a uno antes que a otro a base de su raza, nacionalidad, color, edad, condición económica, posición social o sexo después que no viole los principios.
  4. Se debe evitar la orientación política sectaria dentro de la iglesia, según partidos, filosofías o colores de ropa porque la política tiende a separar y discriminar. Que jamás se le ocurra a un cristiano ir a la iglesia con banderas y marbetes de afiliación política encima de su carro. En Cristo todos son uno.

MEDIDAS JURIDICAS CONTRA LA DISCRIMINACION

– Elaboración de un marco jurídico que promueva políticas realmente pluriculturales, con el reconocimiento y el respeto de la pluriculturalidad en el marco de los derechos individuales y colectivos.

– Ratificación de la Convención Internacional para la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y sus familiares.

– Aplicación plena de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial.

– Promover las reformas constitucionales jurídicas y la definición de políticas públicas que garanticen la autodeterminación plena de los pueblos indígenas, con el reconocimiento de sus territorios, recursos naturales, la propiedad intelectual colectiva y su participación plena desde los niveles locales hasta los nacionales.

– Formular una Declaración conjunta de los Presidentes en la Cumbre de las Américas, que haga referencia a la discriminación racial y la exclusión de las Américas en la cual los gobiernos se comprometan a analizar todos los programas institucionales para detectar los elementos de discriminación racial, y mejorarlos.

– Promover  la elaboración de un plan de acción contra el racismo, y que promuevan los planes de acción que surjan de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Xenofobia y Formas Conexas de Discriminación.

– Elaboración de normas migratorias y servicios de Policía.

– Promover la continuidad de la discusión del Proyecto de Declaración Universal sobre Derechos Indígenas en la ONU.

– Promover  la Declaración Americana sobre Derechos Indígenas en la OEA asegurando una participación plena de los pueblos indígenas en el proceso.

USO ADECUADO DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN:

– Educación a los medios de comunicación, en vista de que manejan conceptos prediseñados y discriminatorios.

– Las percepciones y actitudes públicas deben de ser reenfocadas a través de una campaña masiva de sensibilización y la elaboración de programas de comunicación que enfaticen los costos de la exclusión y los beneficios del pluralismo.

PROMOCIÓN DE EDUCACIÓN Y CULTURA:

– El racismo debe de abordarse desde un enfoque integral que incluya, derechos humanos, necesidades de derechos humanos insatisfechos, promoción de la participación y derechos ciudadanos individuales y colectivos.

– Eliminación de la brecha digital, a través del acceso a los grupos diferenciados.

– Elaboración de un programa educativo que apoye la pluralidad de culturas y la lucha contra el racismo.

– Que las universidades de la región promuevan un plan sobre temas de investigación sobre el racismo y que participen en programas educativos y de intercambio multicultural.

– El racismo y la discriminación igualmente debe abordarse al crear un programa de capacitación para trabajadores/ras en el área de servicios públicos, tales como hospitales, centros de salud, escuelas, cortes, prisiones, universidades, etc.

PARTICIPACIÓN SOCIAL:

– La reorientación de la globalización hacia un modelo basado en la solidaridad, que tenga como objetivo el desarrollo social equitativo.

– La articulación de una red internacional de la sociedad civil, donde se incluyan organizaciones de los pueblos indígenas, grupos afro y migrantes para el fomento de relaciones interculturales.

– Red de la sociedad civil que monitoree las manifestaciones de racismo.

– Fortalecer la capacidad de las instituciones y organizaciones de pueblos indígenas, comunidades afro y sociedad civil en general en la lucha contra el racismo.

– Que los gobiernos aseguren en sus delegaciones la participación de autoridades comunales, municipales, funcionarios públicos, miembros de instituciones locales y nacionales.

POR: WWW.TARINGA.COM

NEGRITUD, CUESTIÓN DE IDENTIDAD

NEGRITUD, CUESTIÓN DE IDENTIDAD

EL PRINCIPAL PROBLEMA DE LOS AFROS

Si bien esta raza se ha caracterizado por su fuerza, también se ha hecho notar por su constancia por la lucha en contra del racismo y para que se les tenga en cuenta como comunidades en los distintos escenarios.

Según Simón Martínez, filósofo y politólogo, empapado del tema de comunidades negras, afirma que el principal problema de las comunidades es el autorreconocimiento. “Para muchas personas que son negras les cuesta autorreconorse como parte de esta comunidad, y de tener unas condiciones biológicas que lo identifican como afro, hay un problema también pedagógico que permita a la gente reconocerse como uno es. Este es uno de los principales problemas que tienen las personas que pertenecen a nuestra comunidad”.

A pesar de lo anterior, Martínez expone que en el Cesar se ha venido dando un despertar de la comunidad de afros, ya que en poblaciones como El Copey, que es un municipio con una cultura muy plural, con gente que ha llegado de distintas partes, sea la parte del departamento donde la gente más se ha autorreconocido como afrodescendiente.

LA DISCRIMINACIÓN

Según los testimonios de las personas entrevistadas por EL PILÓN, aún existen actos de rechazo hacia las personas negras en distintos aspectos de la vida cotidiana y en todas las partes del mundo, claro está, con más intensidad en algunos lugares que en otros.

En el Cesar, los problemas de discriminación por raza se ven a nivel laboral, de convivencia y educativo. Según Ana Rocío Jiménez, Licenciada en Etnoeducación. Psicóloga y promotora del lineamiento curriculares para la Cátedra de Estudios Afrocolombianos “El racismo es posible verlo en cualquier parte y en cualquier momento. No puede entenderse el racismo como el hecho de llamar a alguien negro. El llamar ‘aguas negras’ a las aguas residuales, el decir ‘la mano negra’ cuando se está haciendo referencia a alguna mala acción en el ámbito político, eso es racismo.

En el Cesar, es posible ver el racismo cuando las personas de nuestra raza son las que se encuentran en condiciones de vida más vulnerables, las que tienen el índice de alfabetización más bajo, eso también es racismo”.

De igual manera para María Lydyalu Perea, que es conocida como Lype Perea, representante de la mujer afrocolombiana, asegura que “el racismo en el Cesar se percibe en la manera que no se tiene en cuenta la comunidad para la realización de actividades políticas y la falta de personas que se autorreconocen como afrodescendientes en cargos públicos y políticos importantes en el departamento.

Puede que existan negros en cargos públicos de categoría media, pero nosotros contamos con personas que están capacitadas para estar en un puesto importante para el departamento”.

LA LEY 1482 DEL 30 DE NOVIEMBRE DEL 2011

Esta Ley por medio la cual se modificó el Código Penal, se realizó con el fin de garantizar la protección de los derechos de las personas que han sido vulnerados por medio de actos de racismo o de discriminación.

Según los artículos estipulados en la Ley, en el artículo noveno que habla sobre los actos de discriminación, “la persona que obstruya o restrinja el pleno ejercicio de los derechos de de otra persona por raza… incurrirá en prisión de 12 a 36 meses y multas de 10 a 15 salarios mínimos legales mensuales vigentes.”

De igual manera, la pena podría tener agravación si se realiza en lugares públicos, o a través de medios de comunicación.

CÓMO SE PUEDE COMBATIR EL RACISMO

Para muchos de los que hacen parte de la comunidad afrocolombiana, la mejor manera de combatir el racismo, además del proceso de autorreconocimiento, es la educación.

En Colombia se estableció la Cátedra de Estudios Afrocolombianos, que consiste en una propuesta educativa pretende ubicar conocimientos relacionados a la comunidad afrocolombiana en el plan de estudios y que busca superar el desconocimiento en relación al aporte realizado por los afrocolombianos a la construcción de la nacionalidad en lo materia, lo cultural y lo político.

No obstante, en muchos centros educativos no se tiene en cuenta esta cátedra, lo que ha generado un imaginario colectivo equivocado de lo que fue el papel de las negritudes en el proceso histórico colombiano.

En otro contexto, las personas como Lype Perea, Simón Martínez y Ana Rocío Jiménez, aseguran que quienes son violentados por su color de piel, deben tomar las medidas necesarias para que la ley haga cumplir las normas establecidas en contra del racismo o discriminación.

Finalmente, cabe destacar que la comunidad negra a nivel nacional sigue luchando para que se les tenga en cuenta en los distintos escenarios de participación del ser humano y para que se les reconozca como seres iguales ante toda la sociedad.

El 26% de los vallenatos se autorreconoce como afrodescendiente.

En el Cesar, la mayoría de asentamientos afros se encuentran en el centro del departamento, ya que era ruta obligada en las épocas de la colonia.

En el año 2011 se estableció una Ley en contra del racismo y cualquier otra clase de discriminación en Colombia.

El 21 de mayo se celebra el día de la afrocolombianidad, ya que este día fue cuando se abolió la esclavitud en el territorio nacional.

UN POCO DE HISTORIA

En los centros educativos se ha enseñado que las personas negras venían desde el África como esclavos para trabajar y no se ha resaltado los aportes y los logros de ellos.

Desde las primeras rebeliones, mostraron su apoyo a la causa libertadora, fue creado el departamento del Chocó como entidad autónoma y hoy en día se ha luchado por el establecimiento de la cátedra afrocolombiana y que San Basilio de Palenque sea reconocido como Patrimonio de la Humanidad; claro está que sus luchas han sido en su mayoría, continuas e invisibilizadas.

Anteriormente, se pensaba que las personas para que no fueran catalogadas como negras, debían ser proceso de un cruce generacional. La única manera de quitarse lo que entonces se concebía como una ‘etiqueta’, tendrían que ser producto de dicho cruce en un quinto grado.

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¿QUÉ TAN RACISTA ES EL COLOMBIANO QUE CREE QUE NO LO ES?

¿QUÉ TAN RACISTA ES EL COLOMBIANO QUE CREE QUE NO LO ES?

FRASES COMO ‘TRABAJO COMO NEGRO PARA VIVIR COMO BLANCO’ DEMUESTRAN UN RACISMO LATENTE EN EL PAÍS.

 

Desde hace unos días el tema del racismo ha tomado relevancia por el enfrentamiento entre el director de la organización Chao Racismo y el humorista que representa el personaje del “Negro Micolta”, un personaje que a través del -en otros lugares censurado- blackface presenta los estereotipos con los que suele asociarse a los afrocolombianos. Pero, ¿qué tan racista es el colombiano que suele decir que no lo es?

Tras la disputa entre estos dos personajes nadie se ha pronunciado acerca de la polarización que este enfrentamiento ha causado entre la ciudadanía. Por un lado están quienes consideran que el humor “no debe tener color” y por el otro estamos los que creemos que ningún tipo de discriminación es aceptable, así sea de la forma más sutil y aprobada: riéndose.

Y es que en Colombia el racismo aún está implícito en el trato diario entre las personas. Frases como “trabajo como negro para vivir como blanco” o “yo no soy racista, es solo que no me gustan las negras” se escuchan todos los días sin que muchas personas vean que con estos argumentos se está contribuyendo a una construcción de representaciones desiguales, a una injusticia social que se ha implantado en la ciudadanía, incluso en el lenguaje y a una visión terriblemente diferenciadora del otro.

En la Encuesta de Cultura Ciudadana de Corpovisionarios hemos medido durante cerca de 8 años la tolerancia de las personas a la diversidad racial, preguntando por una de las formas más básicas de aceptación: tener como vecino a alguien de color de piel distinto.

Y los resultados son sorprendentes, dos de cada 100 personas no quisieran a alguien de color distinto viviendo a su lado. En algunas ciudades estos valores son mucho más altos, como Ocaña o Providencia donde aumenta a 10 de cada 100 (en esta última paradójicamente el color distinto preponderante es el blanco y no el negro); en otros lugares como Tunja, Buenaventura o Villavicencio este porcentaje es cercano al 5% y en Bogotá, Medellín y Barranquilla este índice ha estado cercano al 3%. Parecería entonces que el racismo no está sectorizado o regionalizado, sino que es más homogéneo a nivel nacional de lo que se cree.

En este punto muchos de los lectores estarán pensando que 2% no es nada, pero si este valor se extrapola a todo el país, estamos hablando de la poco despreciable cifra de 964.000 colombianos, es decir casi la población de Cartagena y las personas suficientes para llenar 20 veces el Estadio El Campín. Y esto teniendo en cuenta sólo a estos racistas radicales, pues este porcentaje seguramente subiría si se preguntara además por la disposición a tener a alguien de color distinto como compañero de trabajo, como amigo o como pareja de su hijo o hija.

Entonces la discriminación en Colombia sí existe, está presente en muchas partes del país, algunos se discriminan por negros y otros por blancos, algunos otros se discriminan por indígenas (4% según la Encuesta de Cultura Ciudadana) y unos más por haber nacido en una región distinta a la que habita (5% según la misma encuesta).

Esto refleja que aún nos falta aprender a ver al otro como igual, a verlo con respeto, a entender la diferencia como riqueza, como un aporte a la construcción de una comunidad diversa y no como una razón más para mirarnos con desconfianza. Además nos falta aprender que hay indicadores que no bastan con tener pequeños porcentajes cuando se miden, y que hay indicadores, como el racismo, en los que el único valor aceptado debería ser el 0%.

ASOMECOS AFRO

 

EL IMPACTO DESPROPORCIONADO DEL DESPLAZAMIENTO SOBRE LOS AFROCOLOMBIANOS

EL IMPACTO DESPROPORCIONADO DEL DESPLAZAMIENTO SOBRE LOS AFROCOLOMBIANOS

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Como es ampliamente conocido, la magnitud del desplazamiento forzado en Colombia y la gravedad de las violaciones de derechos humanos que acarrea han hecho de este fenómeno una verdadera crisis humanitaria en el contexto global, Colombia es el segundo país con más desplazados internos por un conflicto armado en el mundo, después de Sudán. Según las cifras oficiales recogidas por la misma fuente, cerca de tres millones de colombianos están en situación de desplazamiento forzado.

Lo que es menos sabido es que los afrocolombianos son las víctimas más frecuentes del desplazamiento, seguidos por los pueblos indígenas y el resto de la población. Si bien la definición de desplazamiento y el período limitado de observación del Censo de 2005 subestiman la magnitud del fenómeno, los resultados del censo ofrecen una primera base para comparar la incidencia del desplazamiento sobre diferentes grupos poblacionales.

Para los efectos de este libro, la conclusión principal que se extrae de estos datos es que el desplazamiento ha afectado particularmente a los afrodescendientes: un 1,44% de esta población ha sido desplazada, seguida por la proporción también grave de indígenas (1,27%) y mestizos (0,68%).

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La disparidad étnico-racial de las migraciones, especialmente de las forzosas y urgentes (desplazamiento por amenazas contra la vida y desastres naturales), es representada en el gráfico Allí se aprecia que la tasa de migración por desastres naturales es más del doble para los afrocolombianos que para los mestizos, y que la tasa de desplazamiento forzado para los primeros es 1,84 veces la de los segundos. Igualmente, las tasas de migración de los afrocolombianos son más altas por motivos de salud, educación o búsqueda de trabajo.

Las cifras disponibles en otras fuentes confirman que el desplazamiento forzado ha afectado de manera particular a este sector de la población. Según datos de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, los afrocolombianos constituyen de la minoría étnica más numerosa entre [1] La pregunta del Censo de 2005 ha sido criticada por limitarse a indagar si las personas cambiaron de lugar de residencia por amenaza para su vida o su integridad durante los cinco años anteriores al censo.

El desplazamiento afro las personas desplazadas en Colombia. De hecho, representan casi la cuarta parte de la población desplazada del país (22,5%). En total, el 12,3% de los afrocolombianos se encuentran en situación de desplazamiento forzado. Además, existen reportes fidedignos de desplazamientos masivos que han afectado especialmente a los pueblos indígenas y a las comunidades afrocolombianas

La situación es especialmente grave en los territorios que han sido titulados colectivamente a comunidades negras en el Pacífico. Un total de 252.541 personas han sido expulsadas en los 50 municipios en los que se encuentran dichos territorios. Esta cifra representa el 79% de la población que está registrada como sujeto de derecho a la titulación colectiva.

RIESGO DE DESASTRE NATURAL

AMENAZA PARA SU VIDA

MOTIVOS DE SALUD

NECESIDAD DE EDUCACIÓN

DIFICULTAD PARA CONSEGUIR TRABAJO

RAZONES FAMILARES

MIEMBRO PUEBLO NÓMADA U OTRA RAZÓN

Los datos muestran, además, que la población afrodescendiente desplazada se encuentra en peores condiciones de vida que otros grupos desplazados.

En efecto, el 30% de las personas afrocolombianas en esta situación no tuvieron dinero para comer por lo menos un día a la semana, frente al ya preocupante 15% de la población desplazada mestiza; el 69% no asisten a ninguna institución educativa.2

La situación se hace más dramática porque, junto al desplazamiento, las comunidades negras son víctimas de dos fenómenos menos visibles, pero igualmente violatorios de sus derechos: el confinamiento y la resistencia. Como lo documenta en detalle la Corte Constitucional en el Auto 005 de 2009, incluso cuando las comunidades no abandonan sus territorios, la presión de los actores que pretenden ocuparlos puede dejarlas atrapadas en ellos e impedirles circular dentro y fuera de él (confinamiento) o puede impulsarlas a organizarse colectivamente para decidir no abandonar sus territorios y oponerse a quienes buscan usurpar sus tierras (resistencia).

ASOMECOS AFRO

 

SEGURIDAD, MOVILIDAD, SALUD, EDUCACIÓN Y VIVIENDA…LOS RETOS PARA LA NUEVA ALCALDÍA

 

AUMENTAR EL PIE DE FUERZA Y DOTARLO MEJOR, NO APLAZAR MÁS DECISIONES EN MOVILIDAD COMO LA EXTENSIÓN Y LA MEJORA DEL SERVICIO EN TRANSMILENIO Y REPENSAR EL MODELO DE VIVIENDA POPULAR, ALGUNAS MISIONES.

Al final de la tarde se espera conocer el nombre del nuevo mandatario. Con opción, según las encuestas, hay cuatro candidatos: Enrique Peñalosa (firmas, Cambio Radical y un sector conservador), Rafael Pardo (Partido Liberal, la U, MIRA y un sector de los verdes) y Clara López (Polo, MAIS, UP y Progresistas) y Francisco Santos (Centro Democrático). Todos con visiones distintas y planes de gobierno con características particulares. Sin embargo, por más que el elegido llegue con su propia agenda, hay retos evidentes para los que la ciudad clama soluciones urgentes: seguridad, movilidad, salud, educación, vivienda e infraestructura son los temas generales en los que coincide la mayoría.

Para Aurelio Suárez, analista y excandidato del Polo a la Alcaldía, son evidentes los líos que deja la actual administración y que deberá afrontar la que llegue. “Para empezar, una de sus principales decisiones debería ser alrededor del pasaje de Transmilenio: ¿lo va a subir, lo rebajará o qué hará para recuperar las finanzas del sistema? ¿Qué hará con los 60.000 contratistas por prestación de servicios que tiene el sector central? ¿Qué hará con las APP que deja firmadas Petro?”.

Para Suárez, son muchos otros temas a los que se debe prestar atención. Por ejemplo, el déficit de los hospitales del Distrito, la crisis en la EPS mixta Capital Salud, la obligatoria licitación para la recolección de basuras, el futuro de Aguas de Bogotá (operador público de aseo), la renegociación o licitación de los contratos de Transmilenio y el SITP, el cuestionado decreto de los rascacielos y los miles de huecos que no se han tapado.

También resolver el futuro de la ETB, que ha perdido $500.000 millones de patrimonio en el primer semestre; el del Fondo de Vigilancia, que se ha convertido en uno de los entes más cuestionados por corrupción, o el saneamiento de las alcaldías locales. Y uno clave: recomponer la relación con el Concejo. “Todo esto, hablando de los problemas conocidos y evidentes en la ciudad. Pero hay que advertir que no se sabe por dentro qué más sorpresas, como en una caja de Pandora, le deja la administración de Petro al nuevo alcalde o alcaldesa que elija Bogotá”.

MOVILIDAD

La movilidad es uno de los temas que más amarga a los bogotanos. En los últimos años ha sido el de menos avances y uno de los más tortuosos. La imagen de la calle 26, hecha pedazos por cuenta del descalabro del cartel de la contratación, fue sólo un trago amargo que generó el retraso en la extensión de la red de Transmilenio. El Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), con el que el Distrito prometía la revolución del transporte, ha avanzado lentamente. Desde el comienzo se anunció que su implementación sería gradual, pero ha sido tan lenta que aún no ha terminado el proceso y ahora se ven buses tradicionales prestando el servicio provisional del SITP.

Darío Hidalgo, exsubgerente de Transmilenio e investigador de transporte sostenible, considera urgente mejorar Transmilenio y la reorganización operacional del SITP, para aumentar su eficiencia y reducir el gran hueco financiero. Esto, debido a que el déficit es de al menos $2 billones, el doble de lo previsto cuando se diseñó el sistema. Como lo ha contado este diario, una causa fue la rebaja al pasaje que se autorizó en 2012 y que a julio de 2015 había costado $400 mil millones de dineros públicos.

Otros temas urgentes, según Hidalgo, son la buena contratación que necesita el metro, la expansión de Transmilenio y una gran gestión para ordenar el tráfico. Además, volver a peatonalizar los andenes y mantener y expandir la red de ciclorrutas y bicicarriles, así como mantenimiento vial.

En cuanto a retos específicos, Hidalgo recuerda la renovación de la flota de Transmilenio, el ajuste de la tarifa del SITP, definir el esquema institucional del metro, controlar el uso de carros con medidas como los cobros por congestión y responder las propuestas de Asociación Público Privada que hay para trenes de cercanías.

SEGURIDAD

Luis Guillermo Plata, presidente de Probogotá, resalta que Bogotá tiene grandes retos como movilidad, la recuperación de la cultura ciudadana y algunas obras de infraestructura claves, pero es la seguridad lo que más angustia a los bogotanos. Según la encuesta multipropósito, 7 de cada 10 personas dicen que debe ser una prioridad de la nueva administración.

Más allá de la necesaria modernización de la línea 123, la gente quiere ver policías en las calles. Por eso, un reto inmediato es aumentar el pie de fuerza. La capital cuenta con 18.000 policías que trabajan en dos turnos y un gran número son auxiliares bachilleres que prestan su servicio militar.

“Son 9.000 por turno para cuidar a 8 millones en una ciudad que al año tiene 130 partidos de fútbol y 70 manifestaciones, que obligan un esfuerzo adicional. Hay algo igual de urgente: dotarlos adecuadamente. Dos datos dicientes: para 18.000 policías hay 2.300 radios y 1.000 chalecos antibalas. A esto le debemos sumar que necesitamos más cámaras, ya que sólo hay 401 para una ciudad tan grande”.

EDUCACIÓN Y SALUD

La administración Petro ha marcado un punto alto en inversión en educación, al haber subido el presupuesto anual de $2,3 billones a $3,3 billones, en buena medida para implementar el programa 40×40, un acercamiento serio, pero no íntegro, a la jornada completa. Cubre a 220.000 estudiantes, así que el reto está en que todos los alumnos, que son unos 930.000, se beneficien de esa oferta. Se espera que el próximo alcalde se embarque en ese reto y lo cumpla de forma gradual. La jornada completa, según el informe de la Misión Calidad del PNUD, “se convierte en una poderosa medida de compensación de las desventajas socioeconómicas”.

A pesar de que los líos del sistema de salud son estructurales, el Distrito puede comprometerse a implementar las estrategias de prevención y reacción. Sobre las primeras, debe tenerse en cuenta que el programa Territorios saludables ha sido bien recibido, por lo que el modelo de llegar hasta la casa de la gente ha demostrado ser apropiado. En cuanto a la reacción, descongestionar las salas de urgencias es imperativo. Puede hacerse con más infraestructura y trabajando en procesos más expeditos para los pacientes.

“Las ciudades han sido exitosas en generar riqueza, pero mucho menos en generar equidad. Hay que cambiar el modelo de urbanización”. Esta advertencia la hizo Joan Clos, director de ONU Hábitat, en el séptimo Foro Urbano Mundial que se realizó en 2014 en Medellín. Este líder mundial se ha referido a la necesidad de estructurar ciudades compactas, donde la arquitectura recuerde su función social y haya espacios públicos para la gente. Se trata de pensar en ofrecer urbes donde se pueda vivir y no solamente sobrevivir, para disminuir la desigualdad.

Este diario habló con Samuel Jaramillo, economista de la Universidad de los Andes con doctorado en urbanismo que cree que un desafío para Bogotá es evitar la segregación social al llevar a los pobres a vivir en la periferia e impulsando programas de Vivienda de Interés Prioritario (VIP) más pequeños sin desplazar a la población. Algo que, recuerda, trató de hacer la actual administración pese a la difícil tensión política que se ha generado.

Y es que ciudades como Londres y París han ido abandonando el modelo de megaproyectos de edificios en la periferia porque esa estrategia genera problemas económicos, como que los menos favorecidos tienen menos oportunidades y se reproducen las precariedades. Asegura que Colombia está volviendo a esa tendencia, en la que la vivienda popular se hace por medio de subsidios, los grandes promotores urbanos construyen las casas para los más pobres donde sale más barato y, para reducir costos, construyen proyectos muy grandes en zonas apartadas.

CIUDAD REGIÓN

Una solución transversal a todos los retos, según Luis Guillermo Plata, de Probogotá, es que el nuevo alcalde mire a Bogotá como región, con Soacha, Chía, Cota, Funza, Zipaquirá. “No pueden solucionarse problemas como la movilidad o los medioambientales (descontaminación del río Bogotá) sin tener en cuenta los municipios de la sabana. Se debe tener una administración articulada”. Hace este llamado para resaltar un problema de la actual administración: la falta de comunicación y coordinación en la región e, incluso, entre la propia administración con entidades de las que dependen temas claves para la cuidad. “No necesitamos genios, sino gente que hable y coordine”.

¿DE DÓNDE SALDRÁ LA PLATA?

El exalcalde Jaime Castro, que apoya la candidatura de Enrique Peñalosa, ve también una enorme bolsa de retos, pero cree que la principal preocupación es de dónde sacar los recursos para cumplir tanta promesa. Resalta que ningún candidato ha dicho cómo financiará su plan de desarrollo a pesar de que, por donde se mire, las necesidades más sentidas de la ciudad son muy caras.

“Sólo al analizar la movilidad uno se encuentra con el metro, las nuevas troncales de Transmilenio, la recuperación de las actuales, los cables aéreos, el tren de cercanías, la recuperación de la malla vial y la quiebra del SITP o de Transmilenio. Todas son costosas”.

En seguridad, por ejemplo, llama la atención frente a propuestas como la guardia cívica (de Rafael Pardo), las cámaras de seguridad o la mencionada Secretaría de Seguridad (que proponen casi todos). O en educación, la idea de construir 50 colegios; las nuevas sedes para universidades públicas o la creación de universidades virtuales; o mantener y extender la jornada única. “Por ejemplo, la mayoría de hospitales están en quiebra y ya están proponiendo hasta clínicas para perros y gatos callejeros. Para no ir lejos, sólo la descontaminación del río Bogotá cuesta $5 billones”.

“¿CÓMO FINANCIARÁN TODO ESO? ¿CON NUEVOS IMPUESTOS? PERO NO SÓLO NO HABLAN DE ESTO, SINO QUE PROMETEN CONGELAR IMPUESTOS Y HASTA REDUCIRLOS. LA CAPACIDAD DE ENDEUDAMIENTO DEL DISTRITO TIENE UN LÍMITE. ESTE ES UN RETO QUE SE SUMA A TODOS. SON PURAS PROMESAS DE CAMPAÑA”.