Un restaurante sin nombre, redes sociales, ni página web, donde si llega sin reserva no lo atienden y con solo dos platos en su menú, es uno de los referentes gastronómicos del Valle del Cauca.

Ubicado en el corregimiento de Rozo en Palmira, el restaurante de Hilda Cuero prepara un exquisito sancocho de gallina y un celestial pollo en su jugo, que han deleitado a locales y extranjeros durante décadas.

Como experta cocinera, doña Hilda no se apresura, usa ingredientes naturales, gallinas de tres meses alimentadas a punta de maíz, preferiblemente de pluma negra porque no deja pasar los rayos de sol, dando a la carne mejor sabor.

Cocina en fogón de leña, con leña de matarratón y guácimo porque no provoca humareda, usa cuchara de mate porque la metálica negrea el sancocho y de su madre aprendió que cuando el plátano verde llora por una de sus puntas, ya está listo para ir a la olla.

Curiosamente no come ni pollo ni gallina, prefiere la carne de res, que pareciera ser una herencia de su abuela Rosalía y su madre Enriqueta, quienes también preparaban estos platos, pero no los comían.

Tampoco le gustaba de a mucho la cocina, antes de llegar a ella era la modista del pueblo, pero luego de tener a su hijo quedó con una molestia en la columna y empezó a acompañar a su madre en la cocina y a aprenderle “su gracia”, “porque tenía mucha gracia para hacer cualquier caldo que usted le pidiera a mi mamá, le sabía delicioso”.

Para Manuel quien ha tenido oportunidad de almorzar donde doña Hilda, «El pollo en su jugo es lo más delicioso que he probado en mucho tiempo, es básicamente jugo de tomate y caldo de pollo, pero no se engañe, están equilibrados en la forma más delicada posible de modo que se aprecia el sabor de cada uno».

POR: ASOMECOS AFRO

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