LA TRIPLE LUCHA DE LAS MUJERES AFRO CONTRA LA DISCRIMINACIÓN

El 25 de julio se conmemora el Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, fecha que se instauró desde 1992, cuando mujeres de 32 países de Latinoamérica y el Caribe se autoconvocaron en República Dominicana, para definir estrategias de incidencia política para enfrentar el racismo.

La mujer afro sufre una triple exclusión: por ser mujer, por pertenecer a una etnia distinta y por tener menos oportunidades en el aspecto social-económico. Así lo asevera Nila de Aguiar, lideresa del Movimiento Afro del Azuay.

Al conmemorarse hoy el Día Internacional de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora, De Aguiar recuerda que esta fecha se instauró en 1992, cuando mujeres de 32 países de Latinoamérica y el Caribe, se autoconvocaron en República Dominicana para definir estrategias de incidencia política para enfrentar el racismo y la exclusión.

“Después de amplios debates se pudo resaltar que la mujer afro sufre una triple exclusión, entonces empieza un trabajo de reparación de la diáspora, lo que inició con el decreto de este día”, recuerda la lideresa. Sin embargo, considera que hace falta “voluntad política” para que las leyes en pro de las minorías se cumplan. Agrega que, como Movimiento Afro del Azuay, dentro de las posibilidades, han avanzado haciendo incidencia.

Recalca que uno de los logros conseguidos este mes en homenaje a Nelson Mandela y las mujeres de la diáspora, está firmar un acuerdo con la Universidad Nacional de Educación, UNAE, para crear una cátedra enfocada en estudios afrodescendientes. Esto incluye la posibilidad de acceder a becas para los jóvenes de todo el país.

La lucha de la mujer afrodescendiente se sostiene en tres ejes: reconocimiento e inclusión, desarrollo y justicia, que se impulsan además en el marco del Decenio Internacional de los Afrodescendientes, declarado en 2013, en la Asamblea General de la ONU.

Sin embargo, en el que más dificultades se ha tenido es en inclusión, debido a que las mujeres afrodescendientes tienen menos oportunidad a formarse y, por ende, menos oportunidades de un trabajo digno, lo que se traduce en un nivel de vida inferior.

Rostro femenino
En el Azuay, la lucha afrodescendiente presenta un rostro femenino. “El Movimiento Afro empezó con mujeres y se mantiene con las mujeres, que han sido un pilar fundamental para los procesos de cambio”, señala De Aguiar, quien valora el acompañamiento de los hombres en esta lucha.

En cuanto a la reivindicación afrofeminista, Mama Yama, presidenta del Movimiento Afro del Azuay, señala que es una lucha con bandera propia.

“Hay que recordar que cuando las mujeres no negras ya luchaban por una igualdad, las mujeres negras tenían que decir primero ‘aquí estamos’, conseguir ser visibilizadas y a partir de ahí, empezar a trabajar dentro del movimiento de mujeres”, asegura Mama Yama.

Por su parte, De Aguiar recuerda que el afrofeminismo surgió en 1851 con el discurso ¿No soy yo una mujer?, pronunciado por Sojourner Truth, en la Convención de los derechos de la Mujer de Ohio.

“Se hacían manifestaciones y las mujeres blancas portaban carteles con frases como ‘las mujeres tenemos derechos’, pero tenían esclavas negras y hablaban de lucha feminista”, recuerda De Aguiar, entre una risa incrédula, pero recalca que “es para llorar”.

De Aguiar se muestra orgullosa de ser afrodescendiente y señala que se identifica con el poema de la costarricense Shirley Campbell, ‘Rotundamente Negra’ que en su inicio relata “Me niego rotundamente a negar mi voz, mi sangre y mi piel”.

Concluye que la labor que se hace desde el Movimiento Afro del Azuay, que surgió hace 10 años, continuará para reivindicar sus derechos. (F)

Patricia Naula Herembás
patricia.naula@eltiempo.com.ec

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