POR LA LIBERTAD DEL PUEBLO NEGRO, RESISTENCIA CIVIL.

 

Gloria en la tumba de aquellos que lucharon por mi libertad, de aquellos que se quitaron las cadenas, de aquellos esclavizados que con el sudor de ver lejos su tierra y la sangre en su frente o quizás en sus espaldas llenas de cicatrices por fin hicieron a su pueblo libre, por fin a la luz del mundo fuimos personas, nos quitaron todo la riqueza, nuestras, familias, nos despojaron de nuestra dignidad, pero hubo algo de los que no se pudieron apoderar de nuestro espíritu de lucha, no se apoderaron del alma guerrera de nuestros cimarrones cansados de maltratos y de odio; mis antepasados no tuvieron la “fortuna” de ser liberados por Bolívar pero si el privilegio de tener a benkos, domingo criollo o juan Angola de tener a padilla de forjar quilombos o palenques. Y seguimos con nuestro espíritu de lucha porque aun nuestros objetivos aunque sin cadenas no se han cumplido, aún sigue en la sociedad colombiana ese espíritu medieval esclavista, reflejada en un sin número de actos racistas desde lo político, individual, cultural y hasta lingüísticos que agravan aún más la situación del pueblo negro, afrocolombiano, raizal y palanquero en un estado que en su constitución se autodenomina como multicultural y multiétnico y que además con las nuevas formas del estado democrático lleva el apellido de social de derecho.

El racismo y la discriminación síntomas evidentes de una sociedad degenerada que hoy piensa en avasallarnos, en hacernos sus sirvientes, en prostituir a nuestras mujeres y peor aún llegar a compararnos con lo más bajo y desagradable de esta sociedad. Pero este racismo criollo orquestado fundamentalmente por personas faltas de identidad, de cultura o que simple y sencillamente sus mentes ya devaluadas no les dan para mirar más perspectivas, no dan para mirar diferentes pigmentos y que además actuaciones patrocinadas por un gobierno que lejos de ser democrático aumenta los signos de pobreza y desigualdad llevando a nuestra comunidad a un abismo aún más profundo.

Desde hace algún tiempo me he venido preguntando ¿qué quiere el hombre negro? ¿Qué necesita el hombre negro? , respeto y dignidad dirán algunos; mas educación e inversión social dirán otros, en un país en donde sus épocas doradas solo miraban hacia el interior del país, pero que en las regiones eminentemente de concentración de comunidades negras aplicaban el principio de austeridad para todos (siendo en si una política institucional de abandono, de privatización, de mala inversión, de pobreza y de entrega de nuestros recursos a multinacionales por parte del estado, es decir, una generalidad para todos los habitantes del país pero que se hace más agravante “coincidencialmente” en estas regiones de mayor concentración de población afrocolombiana).

La verdad es que al inicio de este escrito solo quería resaltar algunas experiencias desagradables sucedidas hace algunos meses pero que me motivaron más en mi lucha y que además abrió la conciencia de quienes algún día por ser más claros se sintieron blindados frente a hechos de racismo o discriminación, pues bien hace algunos meses mientras vacacionaba y después de una larga jornada en la universidad nacional en donde cursa una maestría la persona quien fue víctima de manera directa de actos de racismo y a la que por cosas del destino acompañaba para ver si gracias a la divina providencia algún profesor se disponía a colaborarle como asesor en su tesis de grado, nos disponíamos a regresar a nuestra casa con los ánimos bajos por los resultados no muy alentadores en la nacional, cansados, quizás con algo de desesperación y de algunas venas varices casi a reventar; después de una hora de viaje en el Transmilenio como sardinas en lata y con la desventaja de no conocer ni de ubicarnos casi en la ciudad y en donde nuestra última parada era el portal de la 80, además de agarrar la ruta del alimentador para que nos acercara más a nuestra casa, pues con todo el desorden y el jaloneo que se causa al abordar uno de esos buses mi amiga en su afán de poder descansar y coger un asiento abordo el alimentador, el cual por fortuna aun disponía de un asiento disponible apresuradamente se dispuso a agarrarlo no contando con que otra persona de sexo femenino con rasgos fenotípicos según ella española solo por tener los cachetes rosados y la piel blanca como la leche pero que a leguas se le veía la cara de criolla, de blanca mestiza, también se disponía a ocupar el asiento disponible con la mala suerte de que mi amiga con su último aliento logro agarrar primero el puesto, con cara de impotencia y de superioridad la otra persona se quedó al lado de mi amiga mirándola con cara de odio, con ganas de maltratar físicamente y con ánimos de pelea a la que según ella la había ofendido por haber ocupado primero el asiento, en un cruce de miradas y viendo reducida sus posibilidades de poder sentarse la blanca- mestiza con voz álgida y segura de lo que estaba haciendo le grito a mi amiga tenías que ser NEGRA¡¡ NEGRA¡¡ agregándole sin miedo y sin pudor la palabra HIJA DE PUTA¡¡ NEGRA HIJA DE PUTA le repetía en reiteradas ocasiones gritando a vos populi negra hija de puta, tenías que ser negra malparida; mi amiga sin pronunciar palabra sola la miraba y sonreía despertando en la otra más odio, como se dice popularmente quedaba más ardida con su reacción pero que podía hacer mi amiga acaso tenía que responderle con las mismas inclemencias, con los mismos insultos e improperios, responder con lo mismo seria incrementar el problema, sería darle argumentos a la que en esos momentos la odiaba de comprobar que lo que ella con mucho orgullo y sin pena le gritaba era verdad, mi amiga solo la miraba y con un tono de voz suave y casi melancólico le respondió DIOS te bendiga hija, yo por mi parte sentía la misma impotencia se me vino a la mente aquella lucha de MARTIN LUTHER KING, de MALCOM X y los negros de estados unidos cuando eran obligados a ocupar la parte trasera de los buses, se me vino a la mente NELSON MANDELA y la democracia racista del siglo pasado en Sudáfrica, se me vino a la mente calendario obeso, zapata olivella y hasta mis compañeros de lucha en el fondo educativo de comunidades negras que pocos días antes en una de las comisiones del congreso de la república en un foro sobre educación en las comunidades negras y las “becas ser pilo paga” de una manera más diplomática sin gritarnos HIJOS DE PUTA, NEGROS HIJOS DE PUTA, también nos habían ultrajado cuando le argumentábamos a un distinguido profesor de la universidad de los andes que también necesitábamos más inclusión y cupos especiales para las comunidades negras en esa política pública, que por cosas de la vida en donde se concentra la mayor cantidad de población afrodescendiente e indígena era donde menos se habían otorgado “becas” de “ser pilo paga” pero ellos de manera tajante y reiterativa nos decían que eso no era posible que para comunidades afros cupos especiales no había, entonces de nuevo me hago la pregunta ¿Qué quiere el hombre negro? ¿Qué necesita el hombre negro?.

ASOMECOSAFRO

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