LA PRESENCIA MANDINGA EN LA ANTIGUA AMÉRICA

LA PRESENCIA MANDINGA EN LA ANTIGUA AMÉRICA

Ellos vinieron de las “tierras calientes”. Ellos fueron “los que regresaron.” Hombres, a menudo excesivamente oscuros, comerciaban con múltiples objetos. Así es como los Amerindios describieron a los Mandingos, como una casta de comerciantes ricamente vestidos y cubiertos de plumas que finalmente habían acabado por suministrar a los mercados de América del Sur y Central con objetos de lujo unos 80 años antes de la llegada de Cristóbal Colón.

Estos comerciantes construirán templos en América, se casarán con mujeres nativas, contribuyendo al nacimiento de la civilización azteca, enriqueciendo la espiritualidad Amerindia de origen principalmente africano, introducido hace 2000 años por los egipcio-sudaneses. La deidad Quetzalcóatl es representada en México como un negro barbudo vestido de blanco, llegado 6 ciclos después de las últimas migraciones de tierras extranjeras.

Esta imagen y la cronología corresponden a la llegada de Abubakari. Los elementos específicos para el culto a la serpiente emplumada de los Bambara, llama Dasiri, se encuentran en América, los dos cultos invocando a la lluvia. Las mismas ceremonias de autoflagelación durante el festival que conmemora el principio del año se encuentran en ambos lados del Atlántico, y en ambos lados se vestía de negro para celebrarlo. Un sombrero cónico de origen persa, fue usado por los grandes sacerdotes Mandingo y Amerindios, llamado Ko-fil-A en Bambara, Co-pill-i en México.

Se practicaban sacrificios de animales negros en las dos áreas culturales para el mismo propósito. El culto de Nama-tigui o Aman-tigui Mandingo, que lleva una hiena como animal totémico, punto por punto corresponde a la de Amanteca entre los mexicanos, que tiene al coyote como tótem. Las mismas prácticas de brujería como agujas insertadas en muñecos – falsamente atribuidas al Voodoo – se realizaron en territorio Mandinga y en América – La deidad aure en el Caribe tiene similitudes con Hore en Mandinga. Pochteca, nombre con el que los Amerindios designaban al caminar típico Mandingo venido regularmente desde 1407, consta de Poch y teca. Teca deriva de tigui que significa “maestros”. Poch deriva del Maya Polom que significa caminar. Polom-teca sería “maestros del caminar “, que corresponde a Folom-tigi en Mandinga. Por último, la divinidad Ek Chuah, maestro de los comerciantes, siempre se representa en América con la piel negra, transportando las mercancías en la cabeza al igual que África se hace en nuestros días. Numerosas palabras Mandingas de origen árabe, por contacto con los comerciantes árabes en África, se encuentran en América, liderados por la misma casta de ricos comerciantes africanos.

Esta es una lista parcial de las similitudes entre los Amerindios y Mandingo identificadas por Ivan van Sertima, y que demuestra que los Negros regresaron voluntariamente una cuarta vez en América 180 años antes que Colón. Los contactos continuarán hasta la época del Imperio Songhai, que será construido por la conquista de Malí. No fueron interrumpidos por el holocausto africano y amerindio perpetrado por los europeos. Colón mismo se asentó en este sentido, probando este punto mediante el análisis de una lanza con las mismas proporciones de metales en América y África, vendidos a los Amerindios, con toda evidencia, por los marinos mercantes africanos. El quinto contacto por su parte, fue como todos sabemos, mucho más dramático.

Por supuesto, conviene leer el libro de Ivan van Sertima, maravilla absoluta, para una mayor certeza e información o para saber más sobre la historia Kamite (negra).

ASOMECOS AFRO

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