La maestra Ruca nació hace 62 años a orillas del río Telembí, en Barbacoas (Nariño). La mayor y única mujer de cuatro hermanos, hija de una minera artesanal y un agricultor, fue bautizada como Ruth Elena Cabezas Castillo y creció rodeada de todas las tradiciones: el arte, la sabiduría y el misticismo de sus ancestros afrocolombianos, los que se radicaron allí después de la Independencia y formaron una cultura sincrética, mezcla de religiosidad africana y católica.

Por esa razón, la Ruca es devota de la Virgen de Atocha, patrona de Barbacoas, a la que no olvida invocar en muchos de los cantos folclóricos —más de mil según sus cuentas, además de poemas y cuentos—, que ha compuesto a lo largo de su vida.

Ruca tiene un rostro terso y broncíneo, de mirada atenta, aunque sus cejas negras y finas forman una expresión de incredulidad, como de una profesora escuchando la excusa de un alumno desjuiciado que no trajo la tarea. No en vano, es licenciada con más de 40 años dedicada a la docencia, formando niños en la primaria y preparando nuevas generaciones de profesores del Pacífico nariñense.

Desde niña, Ruca tuvo talento para la música y el canto, artes que desarrolló como una actividad cotidiana, inspirándose en los hechos diarios que conocía y participando con sus composiciones en actos culturales, fiestas y ceremonias religiosas de la comunidad.

Cuando era niña, Ruca se enteró de que una vecina —‘Indirita’, como la llamaban—, había fallecido con solo 4 años. Asistió al chigualo (velorio para niños), donde la despidieron con arrullos, currulaos y bundes tradicionales.

Aquella muerte dejó una profunda impresión en su memoria, por lo que tiempo después compuso un bunde dedicado a ella, en el que dice: “Indirita hace un viaje para la gloria, se va a la eternidad. Sus parientes, padres y amigos, todos la lloran. Se va a la eternidad…”. La canción hace parte de ‘¡Dale duro al bombo!’, el más reciente álbum musical de Ruca y el Quinde de Barbacoas, agrupación que dirige la cantora, publicado por Discos Pacífico y Llorona Records.

“El grupo se llama El Quinde de Barbacoas, porque quise hacer remembranza de un árbol muy útil para nuestros ancestros, el quinde, que servía para construir nuestras casas. Era como las vigas de un edificio, un palo redondo cortado en tiempos de luna menguante cuando la madera es más fuerte y que soportaba los techos tradicionales que hacíamos con guadua y paja. Con la modernidad la gente empezó a usar el techo de zinc, pero siempre como soporte el palo de quinde. Y cuando está seco y se prende arde como un fósforo, entonces como el ideal de nuestra música es arder en las llamas del folclor, somos el Quinde de Barbacoas, porque es un palo fuerte y ardedor”, explica la maestra.

Con el apoyo de toda Barbacoas, “por donde llegue pregunte por mí, que de ahí lo ubican”, Ruca se convirtió en una guardiana de tradición y cantante folclórica reconocida a nivel nacional. Desde el año 2001, empezó a competir en el Festival de Música del Pacífico ‘Petronio Álvarez’, inicialmente con el grupo los Alegres del Telembí y después con El Quinde de Barbacoas.

De las 14 ocasiones que han participado en el concurso musical, en tres resultaron ganadores del tercer puesto y dos del primero, de estas últimas, un premio a Mejor Marimbero para Libardo Rosero, en 2010, y otro a Mejor Voz Tradicional para Ruca, en 2014.

Este año, después de un largo camino a nivel regional, Ruca y el Quinde de Barbacoas regresó a Cali con la esperanza de llevarse el primer puesto en la modalidad de mejor Conjunto de Marimba, en la que también participan otras seis agrupaciones.

Hoy en la noche, sobre las 8:00 p.m., tendrán su presentación en el escenario principal de la Unidad Deportiva ‘Antonio Galindo’, por lo que Ruca aprovechará la ocasión para estrenar un currulao “asentadito al son de bambuco viejo”, compuesto en honor a su padre, titulado ‘Buscador de vida’: “Al rayar la aurora, toditos los días, salía don Eugenio a buscar la vida. Llevando un canasto, (…) machete y peltrecho, emprendía el camino rumbo a monte adentro, a buscar la vida, pa’brindarle a su familia una mejor vida”, dicen algunos versos.

Nidia Góngora, cantora y líder social caucana, otra de las voces representativas del Pacífico colombiano, ha expresado que “la maestra Ruca inmortaliza las vivencias del territorio a través de líneas hechas canto y nos muestra el camino hacia el encanto de la cultura afrocolombiana”.

Prueba de ello son sus canciones grabadas a la fecha, algunas de las cuales hacen parte de discos producidos por el Festival ‘Petronio Álvarez’ en versiones anteriores, y otras se encuentran en ‘El estallido navideño de mi Telembí’, un álbum de villancicos, con el que la artista busca mantener viva la tradición religiosa de su pueblo, y en ‘¡Dale duro al bombo!’ de 2022, que reúne temas religiosos, jocosos y sociales.

En canciones como ‘El iragüilde’, una juga del Pacífico, la Ruca retrata con mucha fidelidad momentos difíciles de la vida cotidiana, cuando en las poblaciones apartadas del litoral se acudía a la sabiduría natural, como las plantas medicinales, manteniendo siempre la devoción a sus santos para curar una enfermedad.

En palabras de la cantora, “allí se describe una práctica ancestral sobre unos síntomas que sufren los niños, porque el iragüilde es como una debilidad, algunas veces con vómito, que motivaba a los padres para acudir donde las curanderas, como doña Bene a quien menciono en la canción. La curandera toma unas ramas chivo y le pega una chiviada al niño, y si el chivo se pone negro es porque tiene el iragüilde, entonces ella explica que eso se debe a que lo pasaron por donde un muerto sin agua, o que no lo cubrieron y le dio un mal aire. Y recomienda a los padres un proceso de tres días con plantas de la región y oraciones”.

“Otras de mis canciones son alegorías de las situaciones cotidianas, en las que tomo frases comunes para representar a las personas de forma divertida, como en el bambuco ‘Dale duro al bombo’, que habla de un viejo verde enamorado de una mujer joven y nalgona, allí no hay duda de lo que es el bombo”, comenta sonriendo.

Durante toda una vida dedicada a la enseñanza y la tradición afrocolombiana, la Ruca ha comprobado que la cultura, y en particular la música, “es una herramienta que nos saca del mundo temeroso de la guerra, nos convierte en personas que buscan otros caminos para convivir y hacer la paz, sobre todo brinda otros horizontes a las nuevas generaciones que viven en la incertidumbre y riesgo de caer en la violencia”, considera.

Antes de salir al escenario, la Ruca ya tiene definido su ritual con El Quinde, “nos tomamos todos de la mano, reflexionamos sobre el camino que nos trajo aquí, nos encomendamos a nuestra patrona, la virgen de Atocha de Barbacoas y siempre le dedicamos la presentación a nuestro pueblo”.

Sobre el Festival Petronio Álvarez

“El Petronio Álvarez es un evento de hermandad, donde reconocemos nuestra identidad y celebramos nuestras raíces. Pero su esencia también se encuentra en que si bien nace para reivindicar la cultura afrodescendiente, se realiza realmente para congregar a todas las culturas, a todos los grupos poblacionales. Y me hace feliz observar cómo todas las personas lo disfrutan, y en Cali lo han convertido en un referente internacional, todos esperamos asistir para compartir la alegría de nuestra cultura”, dice Ruth Elena Cabezas.

Por: Asomecos Afro


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